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Visita a Amboise. Tras los Pasos de Leonardo Da Vinci

Publicado
06/11/2022
 Después de haber pasado la mañana visitando uno de los castillos más turísticos de aquí del Valle del Loira, el Castillo de Chenonceau, ahora en la tarde nos dirigimos a la también turística ciudad de Amboise, donde queremos visitar el famoso castillo de Clos Lucé.

 En Amboise hay dos castillos principales, el Castillo de Amboise y el de Clos Lucé. Nosotros solo vamos a visitar por dentro el segundo, ya que es el que más nos llama la atención.

 Cruzamos el puente que nos da acceso a la ciudad de Amboise y nos toca buscar aparcamiento para la autocaravana. Nosotros llevamos apuntado un lugar, una vez que cruzamos el puente vemos el castillo de Amboise de frente y giramos hacia la derecha. Seguimos por la ribera del río hasta la explanada donde se se suele hacer el mercado. El problema es que es día de mercado y no se puede acceder. Seguimos la avenida paralela al río y unos metros más adelante encontramos una zona donde el aparcamiento es más ancho y nos entra la autocaravana perfectamente.

 El castillo Clos Lucé se encuentra en el Valle del Amasse, un afluente del Loira, y muy cerca, a algo menos de 400 m, del Castillo Real de Amboise. Además de tener una original fachada de ladrillo rosa y piedra de toba, este castillo es conocido por ser el lugar donde pasó sus últimos años de vida el artista Leonardo Da Vinci (1516-1519).

Algo de historia
 El Castillo de Clos Lucé fue construido sobre el año 1471 sobre unos cimientos galorromanos cuando reinaba Luis XI en 1471. Este rey le regaló el castillo a Étienne le Loup que era su favorito y antiguo cocinero ennoblecido.

 En 1490 se convirtió en residencia de recreo de los reyes de Francia al pasar a manos de Carlos VIII. Luisa de Saboya, regente de Francia, también vivió unos años en este castillo.

 Pero quizás lo que más nos llama a nosotros la atención de Clos Lucé son los acontecimientos que se llevaron aquí a lo largo del 1516 al 1519 que es cuando pasa sus días aquí Leonardo Da Vinci por invitación de Francisco I.

Visita al castillo
 Al entrar nos dan a elegir empezar la visita por el interior del castillo o bien por los jardines. Como aún hace un poco de calor, elegimos comenzar por las estancias interiores y así dar tiempo al sol a esconderse un poco más para disfrutar mejor de los jardines.

 Durante el recorrido vamos pasando por varias estancias, todas ellas amuebladas, lo que nos ayuda a hacernos una idea de cómo era la vida en este castillo. Y después de nuestra visita os contamos las dependencias que más han llamado nuestra atención.

Habitación de Leonardo da Vinci
 Esta fue la habitación donde pasó los últimos tres años de su vida el artista, que falleció en Clos Lucé a los 67 años edad.
 La habitación se encuentra totalmente decorada con elementos característicos del Renacimiento. Según dicen, fue desde esta habitación donde redactó su testamento, donde legó sus manuscritos, cuadernos y dibujos a Francesco Melzi, el que era su discípulo favorito. Desde la ventana de la habitación, si miramos a lo lejos, podemos ver la figura del Castillo Real

Habitación de Margarita de Navarra
 Margarita de Navarra era la hija de Luisa de Saboya, y fue educada en Clos Lucé junto con su hermano Francisco de Angulema. Su aposento es de lo más original construido en ladrillo y piedra.
 El mobiliario propio del Renacimiento consta, entre otros elementos, de unos sillones italianos, una cama con baldaquino, una mesa de nogal, típicos tapices de la época y un baúl de nogal.

Talleres de Leonardo da Vinci
 Durante el recorrido nos vamos a encontrar con tres espacios donde Leonardo da Vinci trabajó y realizó varios encargos como pintor, ingeniero, arquitecto y escultor. Por lo tanto podemos distinguir el taller de pintura, de escultura y el taller de dibujo.
 En el taller de pintura lo que más destaca es una copia del siglo XIX de La Virgen, El Niño Jesús y Santa Ana. Pero esta estancia además está llena de detalles donde podemos ver pinceles, el caballete del pintor, bancos de trabajo, instrumentos, algunos de ellos inventados y diseñados por el propio Leonardo Da Vinci.
 En el taller de dibujo se encuentran los últimos dibujos realizados en papel francés.

Sala de trabajo
 En esta sala podemos ver al mismísimo Leonardo da Vinci gracias a la tecnología virtual.
 La escena que observamos es la ocurrida en 1518 en Clos Lucé, cuando el artista recibe la visita del Cardenal de Aragón, heredero del Reino de Nápoles, al que le mostró sus obras maestras La Gioconda, La Santa Ana y el San Juan Bautista.

Cocina
 Llegamos a la sala de trabajo de Mathurine, el que era cocinero de Leonardo da Vinci. ¿Sabías que el artista se hizo vegetariano en los últimos años de su vida?. Vemos una gran variedad de utensilios, platos de cobre, aros para colgar la caza, bandejas, jarras...

Sala de maquetas
 El recorrido por el interior del castillo de Clos Lucé, termina visitando cuatro salas donde se exponen cuarenta máquinas muy pero que muy adelantadas a su tiempo.
 Podemos ver los inventos que Leonardo da Vinci realizó en el campo de la ingeniería civil y militar, aunque también se adentró en otros campos como la mecánica, la óptica, la hidráulica y la aeronáutica. Por algo se dice que fue todo un genio.

Jardines de Clos Lucé
 Ya que terminamos de ver el interior de Clos Lucé, nos toca pasear por los jardines del castillo a los que se le conocen como el Parque de Leonardo da Vinci.

 A lo largo del recorrido por el parque vamos a encontrarnos con réplicas de muchos de los inventos de Leonardo. Este paseo nos va a llevar a conocer todas las facetas del maestro que fue botánico, cuando la botánica aún no era una ciencia, ingeniero civil y militar, utilizando materiales nuevos como el acero, anatomista y científico, lo que le ayudaba a pintar la realidad de la manera más fiel posible, además de pintor y arquitecto.
 Nos encontraremos con el puente móvil, la hélice voladora, el carro de combate, la esclusa...entre otras cosas ideadas por por el maestro, además de varios cuadros expuestos donde podemos disfrutar de su arte y apreciar las técnicas de Leonardo, como trataba la luz y la sombra en sus cuadros para magnificar los volúmenes.
 Aquí termina nuestra visita a Clos Lucé, tumbados en el parque disfrutando de las vistas de este precioso castillo.
 También es posible tomar algo en la Terrasse Renaissance, una terraza al aire libre con unas bonitas vistas de Clos Lucé.
 Después de un rato disfrutando del entorno que rodea a Clos Lucé, nos dirigimos hacia el centro de Amboise donde nos perdemos por sus animadas calles. Hay un lugar que nos llama la atención muy cerca del castillo de Amboise, Le Comptoir de Mamie Bigoude, una crepería donde nos paramos a comer un riquísimo crêpe.
 La decoración del local es de lo más original, en la entrada las paredes están llenas de cajas de galletas de diferentes países. En su interior un salón de lo más pintoresco.
 Ya con el estómago lleno caminamos unos metros hasta el puente por el que hemos accedido a la ciudad, ya que desde este puente se tienen unas preciosas vistas de Amboise con su castillo de fondo. El castillo de Amboise nos conformamos con verlo por fuera, ya que creo que el cupo de castillos por hoy está más que cubierto.
 Queda poco tiempo para anochecer por lo que volvemos a nuestra autocaravana para dirigirnos a la población de Cheverny, a unos 43 km de distancia. Nuestra intención es pasar aquí la noche para visitar su castillo a primera hora de la mañana.


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