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El Acebuchal, la Aldea Fantasma de Málaga


 Buscando rincones originales y menos conocidos de nuestra provincia de Málaga nos hablaron de El Acebuchal, una pequeña aldea de la comarca de la Axarquía, perteneciente al municipio de Cómpeta, a unos 7 kilómetros de Frigiliana, y ubicada dentro del parque natural de las Sierras Tejeda, Almijara y Alhama.


  De momento nos pusimos a investigar este rincón malagueño y las imágenes que encontramos ya nos cautivaron y nos encendió esas ganas irremediables de ir a conocerlo. Así que, en Semana Santa, y aprovechando que vamos a realizar una ruta por algunos pueblos de la Axarquía, lo hemos incluido en nuestro planing para hacerle una visita.


  Pero no solo las fotos que vimos en internet fue lo que nos impulsó a conocerlo, también nos llamó mucho la atención la historia que hay detrás de esta pequeña aldea. En los años 40, en El Acebuchal convivían unas 200 personas que se dedicaban a la agricultura, ganado, además de la madera y el carbón, pero Franco tenía puesta la mirada en ellos porque albergaba la sospecha de que allí se cobijaban a algunos miembros de la guerrilla del maquis, así que en 1948, Francisco Franco ordenó el desalojo completo de la aldea, quedando El Acebuchal abandonado a su suerte.

  Fue a finales de los años noventa cuando las siguientes generaciones de estos antiguos vecinos de El Acebuchal, que fueron obligados a dejar su hogar, se propusieron reconstruir la zona, lo cual tiene un gran mérito ya que en ese entonces no llegaba a este lugar ni el agua ni la luz.


 Una de estas descendientes fue Virtudes, que junto con su marido Antonio "El Zumbo", se empeñaron el volver a dar luz a esta pequeña aldea donde habían vivido sus abuelos y a la que desde siempre le habían tenido tanto cariño.


 Hoy día El Acebuchal se ha convertido en una aldea, de no más de 30 casas, que es todo un paraíso rural que se dedica al alquiler de viviendas rurales en un entorno único donde disfrutar de total desconexión, y cuando digo total es literal, ya que aquí no hay cobertura en el móvil.


Cómo llegar

 Para llegar lo hacemos desde Frigiliana, que como ya os dijimos al comienzo del artículo, se encuentra tan solo a 7 km de distancia, siguiendo la antigua carretera de Torrox-Cómpeta. Estamos atentos porque no vemos ninguna señalización de lo que es la aldea, hasta que de repente nos encontramos un cartel que nos indica la salida a un carril hacia Restaurante el Acebuchal, y alguna indicación en la que nos pone "Lost Village" (Aldea Perdida).

  Hay un momento en que el carril ya está sin asfaltar, los dos últimos kilómetros, por los cuales tenemos que ir muy despacio con el coche porque está lleno de baches y el carril es estrecho. De repente, ante nosotros vemos la pequeña aldea de El Acebuchal, que por la forma de llegar y su ubicación se ha ganado el apodo de "Aldea Perdida".


 Lo primero que nos encontramos es el restaurante El Acebuchal, regentado por hijos de Antonio y Virtudes, y que está muy animado. Hemos leído muy buenas críticas acerca de su comida, hecha con productos ecológicos y de la zona, donde están recuperando recetas de antaño. Si queréis probar algunos de sus manjares es recomendable realizar reserva.

  Un poco más adelante hay una ermita y una pequeña zona de aparcamiento que se encuentra bastante llena, y es que en esta Semana Santa están casi todas las casas rurales alquiladas, y se ve la aldea muy animada.


 El Acebuchal está lleno de rincones con encanto, y todos ellos con mucho aire andaluz, tan perfectos que incluso no parece real, a veces da la sensación que nos encontramos en el decorado de una película. La limpieza de las calles, el colorido de las macetas, el blanco inmaculado de las paredes, todo ello dispuesto de forma impecable.



 Sus calles son ideales para desconectar, relajarse y disfrutar de un entorno espectacular. Las puertas y ventanas de colores vivos, las macetas cuajadas de geranios, jazmines y otros coloridas flores, todo con muy buen gusto. Además, si quieres disfrutar de los alrededores, se puede realizar alguna que otra ruta de senderismo.


 Solo hemos venido de visita, ya que teníamos mucha curiosidad por ver este pueblo fantasma que está formado por unas pocas calles. Nos ha gustado tanto que ya estamos pensando en volver, pero esta vez para pasar unos días de desconexión en alguna de sus casa rurales. ¿Te animas?



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