Alhama de Granada, la Ciudad de los Baños Termales

Alhama de Granada, la Ciudad de los Baños Termales



 Alhama de Granada se trata de una ciudad granadina ubicada en plena sierra de Tejeda, situada a 60 kilómetros de Granada, bastante conocida y visitada debido al atractivo de sus aguas termales, cuyas propiedades ya eran conocidas por romanos y árabes.

  Pero además de la fama que le han otorgado estas aguas termales, Alhama de Granada llama la atención por su ubicación, asentada sobre un profundo tajo sobre el río Alhama.


 Llegamos a Alhama de Granada pasadas las 12:00 y aparcamos cerca del ayuntamiento, ya que es aquí donde se encuentra la oficina de turismo. Aquí nos dan un mapa y nos explican la ruta a seguir. Todos los monumentos solo los podemos ver por fuera, si se quieren visitar por dentro tiene que ser con una visita guiada que se realizan los martes, jueves, sábados y domingos a las 12:00h. Como llegamos tarde, tuvimos que hacer el recorrido por nuestra cuenta.


 Al salir de la oficina de turismo ya nos encontramos dos de los edificios más importantes de Alhama de Granada, su Castillo justo en frente, y la Iglesia del Carmen a la derecha.

  El castillo se reconoce porque parte de la muralla que se conserva está pintada en un color rojo intenso. Este castillo está levantado sobre un antiguo alcanzaba árabe y fue remodelado a finales del siglo XIX. Lo único que pudimos ver es una especie de torre y parte de la muralla.


 La Iglesia del Carmen se encuentra en obras y en este momento está cerrada al público. Esta iglesia de estilo renacentista y barroco data del siglo XVI-XVII, y según nos han dicho, en su interior se encuentra la Virgen de las Angustias, patrona de Alhama.


  Bordeamos la iglesia del Carmen porque a su espalda, según nos han informado en la oficina de turismo, se encuentra una de las vistas más bonitas de Alhama de Granada, la típica panorámica del monumento natural de los tajos.

  Desde aquí las vistas son sencillamente espectaculares. Podemos apreciar el paso del río, como se va abriendo paso entre los tajos, además se ven las ruinas de las antiguas fábricas de harina que en tiempos pasados tuvieron tanta importancia para el pueblo.




 Nuestra ruta marcada consiste en bajar al nivel del río para poder ver los restos de estas fábricas, además de buscar los antiguos lavaderos, donde años atrás las mujeres de Alhama de Granada venían a lavar la ropa junto al río.

  No es una ruta muy intensa, mi niña de 9 años la hace sin problemas, pero no es apta para carritos ni para personas a las que les cueste caminar.

  Comenzamos la bajada por un camino que sale a mano derecha del mirador y en pocos minutos llegamos hasta la primera fábrica de harina, la de San Francisco. En este paseo el punto fuerte no es tanto las fábricas, que se encuentran la mayor parte en ruinas, sino las vistas que tenemos en lo más alto de Alhama y el paraje natural donde se encuentra, entre los tajos.



 Seguimos el camino y ya a lo lejos divisamos una de las fábricas de harinas más famosas en la población, la Fábrica la Purísima.

  Según nos han informado, detrás de este edificio hay una importante labor de recuperación por parte de la Asociación Amigos del Molino La Purísima que ha conseguido conservar este edificio íntegramente. Esto ha evitado que esta fábrica, que ha tenido tanta importancia para el pueblo y se encuentra en un paraje tan bello, no esté en estado tan ruinoso como otras fábricas vecinas por las que hemos pasado y habéis visto en las fotos.



 También nos encontramos restos del antiguo molino perdidos en medio de la naturaleza.


  A partir de aquí el camino se complica un poco, durante los días previos a nuestra visita ha estado lloviendo bastante y el camino se encuentra embarrado y no está tan acondicionado como hasta ahora.

  Seguimos el curso del río y empezamos a ver cerca de la orilla las antiguas pilas donde años atrás bajaban las mujeres de Alhama de Granada a lavar al río. Hay que mirar bien por el suelo, donde vemos varias, algunas de ellas tapadas de musgo.


 Seguimos el camino que va bordeando el pueblo desde la zona más baja disfrutando de las vistas a los tajos que son verdaderamente espectaculares.


 Así llegamos hasta las llamadas Escaleras del Diablo, unas escaleras de piedra excavadas en la misma roca, que nos va a permitir ascender desde la zona del río hasta la zona alta de Alhama.
  La verdad es que las escalerita se las trae, en algunas zona casi que la subimos a cuatro patas. Si vais con niños pequeños os aconsejo subir mejor por la Cuesta del Carmen que se encuentran unos 200 o 300 metros antes de llegar a estas escaleras tan diabólicas.


 Ya en la parte alta nos dirigimos a las Mazmorras que fueron construidas sobre el siglo XIII por los árabes para guardar cereales, pero posteriormente, estas cavidades excavadas en la roca se usaron como mazmorras. Solo pudimos ver su exterior, donde hay un panel informativo de como es la construcción, pero nos quedamos con las ganas de ver un poco más.


 Seguimos subiendo hasta llegar a la parte más alta del pueblo desde donde se tiene una bonita imagen de Alhama de Granada. Desde aquí se aprecia el pueblo, los tajos y el río, una imagen de postal.


 El estomago ya comienza a hacer de las suyas así que buscamos un lugar para comer. Disfrutamos de un excelente almuerzo en el bar "El Tigre", situado en la Plaza de la Constitución. La atención excelente, mucha variedad, los platos muy abundantes y muy bien de precio. Nos encantó la experiencia.



  Ya con el estomago lleno toca seguir visitando la parte más alta del pueblo, donde se localiza el centro histórico. Así llegamos hasta la portada de las Carnicerías Reales, que se trata de una portada original que se conserva desde mitad del siglo XVI. Aquí se mataban y vendían las carnes en aquella época.


 Seguimos hasta dar con el antiguo Hospital de la Reina del siglo XV, siendo el primer hospital de sangre del Reino de Granada y mandado a construir por los Reyes Católicos. En las antiguas caballerizas del mismo, hoy día se encuentra el Centro de Exposición de Artesanía Local, donde se intenta dar a conocer las distintas artesanías de Alhama, tanto las tradicionales como las actuales. Pero también se encontraba cerrado.


 Por el camino vemos que las tiendas se anuncian con unos letreros muy particulares, se tratan de unos mosaicos muy originales donde también se indica la fecha desde la que lleva funcionando dicho establecimiento. Algunas de estas tiendas han ido pasando de generación en generación y conservan todo el encanto.


 Caminando llegamos hasta el Caño Wamba, que se trata de la primera fuente pública con la que contó Alhama de Granada. En ella se ve el escudo de Carlos I de España y los emblemas de los Reyes Católicos, Isabel y Fernando.


 Otro punto muy fotogénico de Alhama es la Plaza de los Presos, llamada así porque se encuentra pegada a la cárcel, que lleva allí desde el 1674, construida bajo el mandato de Carlos II.
  Al fondo de esta plaza hay un arco que da a la Iglesia de la Encarnación. Pues las vistas que se tienen desde la plaza a través de este arco son preciosas.



 La Iglesia de la Encarnación se encuentra en la zona más alta del pueblo y anteriormente era una mezquita que se destruyó para crear esta iglesia bajo el mandato de los Reyes Católicos. Nosotros la encontramos cerrada así que nos conformamos con ver su portada de estilo gótico. Según nos dijeron en la oficina de turismo, en su interior se encuentra el museo eclesiástico, con objetos del siglo XV y XVI.


 Justo en el lado izquierdo de la iglesia se encuentra la Casa de la Inquisición, no sabemos a qué se debe su nombre porque, según pone en un panel que hay en su puerta, jamás fue esta casas sede del Tribunal de la Inquisición. Pero la fachada es muy vistosa que fue reconstruida en los años 60.


 Así damos por terminada la visita a lo que es el pueblo de Alhama de Granada, solo nos queda visitar sus famosas pozas de aguas termales que se encuentran a dos o tres kilómetros de la localidad. Para ello cogemos nuestro coche y en menos de 5 minutos siguiendo las indicaciones llegamos a la puerta del balneario.


 En esta época (Diciembre) el hotel balneario se encuentra cerrado, pero en el exterior hay unas pozas que son totalmente gratuitas. A pesar del frío que hace vemos gente bañándose en el agua caliente del río. No quiero ni pensar del frío que hará cuando quieran salir a la intemperie.


 El coche lo dejamos en el lateral de la carretera ya que el acceso, al estar el balneario cerrado, no esta permitido con el vehículo. Sin embargo, a pie se puede acceder por un lateral.
  Según nos han dicho, con el buen tiempo esta zona esta muy muy animada de familias enteras que se vienen hasta aquí a pasar el día.

  Ya sí que damos por terminada nuestra visita a Alhama de Granada, una localidad que no solo destaca por sus termas, sino que posee un enclave y unas vistas que merecen una visita.

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