Castellar de Frontera, el Pueblo que Vive Dentro de un Castillo

Castellar de Frontera, el Pueblo que Vive Dentro de un Castillo



  Habíamos oído hablar de este pueblo de la provincia de Cádiz hacía tiempo y nos creaba mucha curiosidad. Un pueblo que vive dentro de un castillo, nos habían contado, y con lo fans que nos hemos vuelto de este tipo de construcciones, no podíamos posponerlo más y nos decidimos a visitarlo un domingo de pleno verano, y sin saber que nos vamos a encontrar por las restricciones por la pandemia por el COVID-19.


  Castellar de la Frontera se encuentra en pleno Campo de Gibraltar, a una hora y media de distancia en coche tanto de Málaga como de Cádiz. Pero hay que tener en cuenta que hay dos pueblos con el mismo nombre, Castellar Viejo y Castellar Nuevo, siendo la visita del primero de ellos el motivo de nuestro viaje.



 El castillo de Castellar Viejo es básicamente una gran fortaleza, que con el paso de los siglos, fue perdiendo su función defensiva siendo abandonada a su suerte. Varios años después, unos extranjeros que visitaron la zona quedaron enamorados del lugar y lo arreglaron y restauraron luciendo hoy día espectacular, tanto, que ha entrado a formar parte de la Asociación de Pueblos más Bonitos de España.



 Como el pueblo no tenía posibilidad de expansión, se creó Castellar nuevo, de aspecto mucho más moderno y donde se mudaron muchos de los vecinos que moraban en el castillo.

  Cuando vamos subiendo la carretera de curvas hacia Castellar de la Frontera, un poco antes de llegar al pueblo, nos encontramos una señal de parking a la izquierda que nos va a llevar a una explanada donde podemos dejar el vehículo de forma gratuita. Desde aquí hay unos 350m cuesta arriba hasta la entrada al pueblo. También podemos seguir un poco más el camino y dejar el coche en un lateral de la carretera si hay sitio y así ahorrarnos un poco de subida.




  Antes de entrar al castillo, justo enfrente de la entrada, al otro lado de la carretera, hay un punto de información pero que nos sirvió de poco. Allí te ofrecen un código QR con la información pero no funcionaba, no había mapas por el tema del COVID, y la persona que había tampoco nos solucionó nada. Pero no os preocupéis que a la entrada del castillo, en uno de sus muros, os encontraréis un código QR que sí que funciona y podréis leer algo de la historia del lugar.

  Atravesamos la puerta principal del castillo lo que nos va a llevar a hacer un viaje en el tiempo. El amurallado, el suelo empedrado, todo muy cuidado que nos va a llevar a otra época.
  Lo primero que nos encontramos es el antiguo Alcázar, donde hoy se ubica un hotel con mucho encanto que destaca por su torre homenaje.




 Pedimos permiso al hotel para visitar su terraza y nos dejaron pasar muy gustosamente para ver las vistas de parte de las murallas y el pantano. El hotel se ve un lugar ideal para pasar un fin de semana de relax


  Cerca del hotel se encuentra el antiguo ayuntamiento y la iglesia del Salvador, ambos edificios están cerrados, no sabemos si es por ser domingo o por causa de la pandemia...

  Pero lo bonito de Castellar de la Frontera es la mezcla de la piedra de la fortaleza, con el blanco de las calles y casas de influencia islámica.


  Lo mejor es perderse por sus calles sin rumbo fijo, así nos sorprenderemos con rincones con mucho encanto como la esquina donde se encuentra la Peña Flamenca Al Duende, o el Balcón de los Amorosos, balcón que nos costó un poco encontrar porque se encuentra un poco escondido.


BALCÓN DE LOS AMOROSOS

 Para llegar al Balcón de los Amorosos hay que tomar calle Rosario y a los pocos metros, giramos a la derecha y bajando unos escalones nos encontramos este coqueto mirador, que tiene unas bonitas vistas sobre el embalse.


 Calles encaladas con fachadas llenas de flores, pequeñas placitas de lo más vistosas, todo merece la pena recorrerlo con calma, disfrutando cada rincón. No puedo parar de hacer fotos a cada dos pasos, y es que todos los detalles están tan cuidados...




 Encontramos también pequeñas tiendas de cuadros y artesanía, pequeñas galerías de arte que se entremezclan con las viviendas, y es que Castellar está llena de artistas.





 Por último, fuimos a Plaza Arriola para ver el Aljibe pero se encontraba también cerrado, por lo visto solo se puede visitar con permiso del ayuntamiento y de forma concertada.

  Castellar de la Frontera es un pueblo pequeño que se ve en media mañana, pero después de disfrutar de sus calles, nada mejor que hacer una parada en la Peña Flamenca para tomar algo. Un lugar de lo más encantador y carismático que no te dejará indiferente.


 Si tenéis más tiempo y queréis pasarlo por la zona, tenéis la opción de visitar el zoo de Castellar, un centro de rescate animal que abrió en 2002. O bien, también podéis combinar la visita del castillo con playa, y pasar la tarde en Torreguadiaro, a unos 20 min en coche, disfrutando de un buen chapuzón.

  Esperamos que con este artículo os hayamos animado a visitar este precioso pueblo que merece mucho la pena, una auténtica joya por descubrir.



Artículos que te pueden interesar


No hay comentarios:

Publicar un comentario