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La Judería, Uno de los Barrios con más Encanto de Córdoba.

Publicado
7/06/2021
 Hacía tiempo que le debíamos una visita a Córdoba, y por fin, este fin de semana de Mayo, que según dicen es el mes en el que luce más bonita, nos hemos decidido a venir hasta aquí para conocer lo más imprescindible de esta ciudad, una de las más bonitas de Andalucía.

  Como siempre, os vamos a contar todo nuestro recorrido en una serie de artículos que iremos publicando, siendo este el primero de ellos, el recorrido por la Judería, uno de los barrios más antiguos de Córdoba.

  Hemos llegado a Córdoba un viernes por la tarde, y tras hacer en check-in en el hotel Eurostar Conquistador, que se encuentra justo enfrente de la Mezquita, y del que os hablaremos al final del artículo, nos hemos lanzado a la calle con mapa en mano en busca de la Judería.

  Visitar la Judería es introducirse en un laberinto de calles estrechas, algunas de ellas incluso sin salida, donde vamos a perdernos aún llevando mapa, siendo ese uno de sus encantos. Las calles que pertenecen a este barrio, cuyos límites van desde la Mezquita- Catedral a la puerta Almodóvar, son: Judíos, Averroes, Maimónides, Caballos, Tomás Conde, Plaza Judá Levi, Manríquez, Almanzor, Romero, Deanes, Plaza del Cardenal Salazar y Judería.
 En la anterior foto os mostramos los puntos que nos hemos propuesto conocer de la judería. Un barrio que vamos a visitar a pie en el que todos los puntos de interés se encuentran muy cerca unos de otros. ¿Empezamos nuestro recorrido por la Judería cordobesa?.

Plaza Tiberíades
 Paseando por calle Judíos llegamos a nuestra primera parada, la Plaza Tiberíades. Se trata de una pequeña y coqueta plaza, presidida por una gran escultura que representa al gran pensador y médico de la Córdoba judía Maimónides.
 Si nos fijamos bien en la escultura, las babuchas que calza Maimónides están más brillantes que el resto del cuerpo, y es que según cuentan, si se toca los pies del pensador, se nos pasa algo de su sabiduría. En mí no ha surtido efecto😂

Sinagoga
 Continuamos por calle Judíos y en pocos pasos llegamos hasta la Sinagoga, el único templo judío que se conserva en Andalucía, y además, una de las tres que se conservan en España, dos en Toledo (Santa María Blanca y Sinagoga de Tránsito), y la del barrio Judío cordobés. La Sinagoga de Córdoba, es mucho más pequeña que las dos que se conservan en Toledo, pero también merece la pena su visita, además es gratuita.
 La Sinagoga, de estilo mudéjar, fue construida en 1314 y destaca sobre todo por la sala de rezo, la zona más amplia del templo.

Casa Sefarad
 A pocos metros de la Sinagoga, en la esquina de calle Judíos con c/ Averroes, se encuentra un museo dedicado a la memoria de los judíos que vivieron en Córdoba, la llamada Casa Sefarad.
 Vimos fotos por internet y parece un lugar de lo más interesante, donde aprender mucho acerca de la cultura judía. Pero con eso nos tenemos que conformar, con las fotos de internet, y es que la Casa Sefarad se encuentra temporalmente cerrada al público.

Zoco Municipal de Artesanía
 Un lugar donde se fomenta la artesanía local, y donde es posible comprar y ver cómo se hace de forma artesanal algunos de los productos más típicos cordobeses.
 Aunque no vayas a comprar nada ya merece la pena ver el edificio donde se ubica, de estilo mudéjar, y el patio lleno de coloridas macetas al más puro estilo cordobés. Ahora por el asunto del COVID también se encuentra cerrado y nos tenemos que conformar con verlo desde fuera.

Casa Mudéjar
 Como su nombre indica, se trata de una casa de estilo mudéjar que alberga hoy día la sede Casa Árabe. Este edificio nos sorprendió por sus dimensiones, y es que, según leímos, está formada por la unión de cinco casas y cuatro patios. Esta casa fue construida entre los siglos XIV y XV y nos va a permitir saber cómo era la organización y distribución mudéjar, ya que conserva su antigua estructura casi intacta.
 Me encantan estos patios cubiertos con el típico chino cordobés, una forma de cubrir el suelo, no solo por estética, también tiene como objetivo el poder regar los patios en las tardes calurosas refrescando el ambiente. Y destacar una de las fuentes, con parte del azulejo reconstruido y parte no, donde podemos ver la diferencia y hacernos una idea de como lucía en esa época.
 Varias de las salas están dedicadas a exposiciones temporales como la que vemos nosotros de fotografías y otra sala donde se exponen libros, planos y maquetas...

Calleja de las Flores
 Muy cerca ya de la Mezquita nos encontramos una de las calles más bonitas no solo de Córdoba, sino que podríamos decir de toda España, y que se ha convertido en todo un icono para la ciudad. Se trata de la famosísima y fotografíadísima Calleja de las Flores, y es que no hay persona que visite Córdoba y se vaya sin realizarse una foto en este rincón cordobés. Por lo tanto, os podéis imaginar que siempre se encuentra llena de gente. Pero hay un secretito, y es visitarla a primera hora de la mañana, cuando aún los grupos de turistas no han empezado sus recorridos. Nosotros tenemos suerte y con un poco de paciencia podemos realizar muchas fotos.
 Como veis en la foto se trata de una calle estrecha, de ventanas enrejadas y cuajada de macetas con coloridas flores que le dan mucha alegría y ese aire totalmente andaluz.

Calleja del Pañuelo
 Solo tenemos que andar unos pocos metros para encontrarnos con otra callejuela de estilo morisco a la que se le conoce como la Calleja del Pañuelo. Su nombre se debe a que según dicen, tiene la anchura justa de un pañuelo extendido en diagonal.
 La calle no tiene salida, termina en una pequeñísima placita con una fuente y algún que otro naranjo. No podemos demorarnos mucho en salir porque ya hay gente esperando a entrar en este pequeño callejón, que debido a la estrechez y el COVID, tenemos que hacerlo por turnos.

Callejón de los Siete Arquillos
 En Calle Cabezas y al lado de la casa del mismo nombre, se abre un callejón que tiene detrás una leyenda muy popular en Córdoba. Se dice que en esta calle estuvo prisionero Gustios González, padre de los 7 infantes de Lara, y que fue en este callejón donde se le presentaron las cabezas de sus hijos, cada una de ellas en cada uno de sus siete arcos.
 El interior de la casa también se puede visitar, donde podemos disfrutar de una auténtica casa-patio de la época medieval.

  Aquí damos por terminado nuestro paseo por el Barrio de la Judería. Nos han quedado algunos lugares que nos hubiera gustado ver como la capilla de San Bartolomé o la Casa Andalusí, pero ya nos hemos pasado de horario y se encuentran cerrados.

  Decidimos hacer un alto en el hotel para cambiarnos de ropa, y como os prometimos al inicio de este artículo, vamos a aprovechar para hablaros de nuestro alojamiento. Se trata del hotel Eurostars Conquistador, justo enfrente de la Mezquita. Lo elegimos por su ubicación y por tener parking, algo importante porque sabíamos que el aparcamiento era algo que iba a estar complicado, sin embargo no lo usamos porque tuvimos suerte y aparcamos relativamente cerca.

  Lo que más nos gustó de este hotel es el patio andaluz que tiene en su interior y donde puedes relajarte a lo largo del día, o tomar tu desayuno por las mañanas.
 Ya cambiados de ropa nos encaminamos hasta la Plaza de la Corredera, donde hemos quedado con unos familiares que nos van a llevar a algún lugar con encanto a cenar.

Plaza de la Corredera
 Esta plaza ha tenido numerosas funciones a lo largo de la historia, desde circo romano, pasando por mercado de abastos y hasta plaza de toros. Hoy día es una de las plazas más bonitas y con encanto de Córdoba.
 Las estrechas calles que recorremos durante el camino, en ningún momento nos hacen pensar en las grandes dimensiones de la plaza que se abre ante nuestros ojos. Además se encuentra animadísima de grupos de personas disfrutando de la tarde cordobesa. Un buen lugar para tomar algo y probar la gastronomía local. Pero nuestro plan es otro, y después de encontrarnos con nuestros familiares, nos dirigimos hasta el lugar donde vamos a cenar hoy, en Bodegas Campos.

Bodegas Campos
 Llegamos aquí pensando en encontrarnos una pequeña bodega con encanto, sin embargo, nuestra sorpresa fue que se trata de un lugar formado por varias casas y patios de diferentes épocas que lo hace aún más interesante, además con una decoración cuidando el más mínimo detalle.
 En sus paredes cuelgan una gran cantidad de viejos carteles de ferias y festejos taurinos, mezclados con barriles de vino, algunos de ellos firmados por famosos y personajes ilustres que han pasado por sus estancias.
  Aquí probamos la mazamorra, una crema fría hecha a base de almendras y ajo muy típico aquí en Córdoba. La carne, milonga de queso de cabra, y como no, el flamenquín cordobés, todo riquísimo.
 Después de la cena ya toca ir a descansar, que mañana hay que levantarse temprano para ver dos de las más importantes atracciones turísticas de Córdoba, el Palacio de Viana y la Mezquita. Pero eso ya os lo contamos en el próximo artículo...