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Mezquita y Palacio de Viana, dos Imprescindibles en una Visita a Córdoba.

Publicado
16/06/2021
 Hoy nos levantamos temprano para ver dos de los monumentos más visitado de Córdoba, se trata del Palacio de Viana y la Mezquita-Catedral, esta última declarada Patrimonio de la Humanidad en 1984.

    Después de un contundente desayuno en nuestro hotel, que como ya os dijimos en el artículo anterior "Recorrido por la Judería", se encuentra frente a la Mezquita, nos ponemos zapatos cómodos dispuestos a disfrutar del itinerario que tenemos preparado para hoy por las calles cordobesas.

    Son las 9:00h de la mañana y viendo que los alrededores de la Mezquita se encuentra sin gente, aprovechamos para sacarnos fotos en varias de sus puertas que son una preciosidad.
  Normalmente estas puertas a lo largo del día se encuentran llenas de turistas sacándose fotos, o de grupos de personas sentadas comiendo, charlando, o disfrutando del entorno. Parece como si fuera un punto de encuentro tanto de turistas como de cordobeses. Rodeando la Mezquita vemos algunas de estas puertas totalmente restauradas, luciendo con todo su esplendor, y otras sin embargo donde se ve el paso del tiempo. Pero el interior de la Mezquita lo vamos a dejar para más tarde, para las 16:00 h que suele estar más tranquilo de turistas.
   Seguimos el recorrido, esta vez dirección al Palacio de Viana, pero por el camino haremos alguna que otra parada.

Plaza de las Tendillas
 Después de callejear un rato nos encontramos con la gran Plaza de las Tendillas, presidida por la escultura ecuestre de Don Gonzalo Fernández de Córdoba, conocido como el Gran Capitán.
 Esta plaza es conocida por nosotros ya que son varios los años que la llevamos viendo por televisión, y es que en esta plaza es costumbre que la fiesta de las uvas de fin de año se televise para los andaluces. Las campanadas se sustituyen por acordes de guitarra flamenca, una bonita manera de entrar en el nuevo año.

Plaza de los Capuchinos
 La Plaza de los Capuchinos nada tiene que ver con la anterior. Se trata de una plaza pequeñita, con suelo cubierto de chino cordobés, sencilla y alargada. Pero nuestro itinerario nos ha traído hasta aquí porque es en esta plaza donde se encuentra el famoso Cristo de los Faroles, probablemente la escultura más venerada por los cordobeses.
 En realidad, su nombre es Cristo de los Desagravios y Misericordia, pero cariñosamente se le conoce por el Cristo de los Faroles debido a que se encuentra iluminado por ocho faroles que lo rodean. Me hubiera gustado verlo de noche porque tiene que ser todo un espectáculo admirarlo iluminado.

   Salimos de la plaza y vamos a dar directamente a la llamada Cuesta Bailío, desde donde se tiene una bonita perspectiva de la fachada de la Casa Bailío y el campanario de la iglesia del Convento de Capuchinos.

Escultura de la mujer regando macetas
 A pocos metros, y después de bajar la cuesta del Bailío, nos encontramos con una escultura que hemos visto miles de veces por internet, y que homenajea a los cuidadores de los patios.
 Se trata de una mujer que se encuentra regando las macetas de su patio de la forma tradicional, como se ha hecho toda la vida en Córdoba, con una caña y al final de esta, una lata, para llegar a las macetas más altas.

Palacio de Viana
 Y ya llegamos a uno de los monumentos que más ganas tenemos de ver, el Palacio de Viana, que según nos han dicho, sus patios lucen en mayo sus mejores colores.

  Visitar el Palacio de Viana es recorrer cinco siglos de la historia de Córdoba. Este inmueble ha pasado por varios propietarios siendo los últimos los marqueses de Viana, de ahí el nombre que recibe hoy día. Estos murieron sin descendencia y fue adquirido por Cajasur en 1980.

  La visita al Palacio de Viana está dividida en dos, por un lado la casa, y por otro lado los patios junto con el jardín. Es posible comprar entradas conjuntas o independientes, según nuestras preferencias.
 La visita a las estancias del Palacio de Viana se realizan de forma guiada en grupos y en unos horarios concretos. Nuestra recomendación es que si tenéis interés en visitar las estancias, compréis las entradas previamente por internet en su página web www.palaciodeviana.com, porque ahora con el COVID los grupos son reducidos.

 Nosotros intentamos comprar las entradas dos días antes de nuestra visita y ya no había disponibilidad en su página web. Al llegar preguntamos en taquilla y nos dijeron que había hueco para el próximo pase, así que si os quedáis sin entradas, preguntad en taquilla.
  A la hora y en el lugar concertado estamos esperando a nuestra guía para visitar el interior de la casa del Palacio de Viana...

Casa Palacio de Viana
 Dentro de lo que son las estancias del palacio vamos a encontrarnos algunos salones y galerías dedicadas a exponer colecciones, muchas de ellas aportadas por el segundo marqués de Vinana, un gran aficionado a la arqueología y al coleccionismo, y por otro lado las habitaciones donde hacian vida diaria los marqueses. Dentro del palacio no se pueden realizar fotos, por lo que si os queréis hacer una idea antes de ir podéis verlo en su web.

  Dentro de las colecciones destaca una de 236 azulejos, algunos de ellos se remontan al siglo XIII, la colección de pinturas de batalla de estilo flamenco, tapices, algunos de ellos tejidos sobre cartones originales de Goya, y la biblioteca, que cuenta con un total de 7016 ejemplares escrito es varios idiomas.

  Luego pasamos a las habitaciones donde hacían vida los marqueses empezando por los salones, con una decoración de estilo francés, donde veremos espectaculares lámparas, importantes piezas de porcelana y pinturas, que contrastan con el estilo austero de los dormitorios de los marqueses de Viana.

Patios
 Ya hemos visto el interior del Palacio de Viana, pero ahora nos toca conocer a los verdaderos protagonistas, sus patios, nada más y nada menos que 12 patios de tradición romana y árabe, además de un jardín. La visita es por libre, pero en cada patio hay paneles donde se describe cada uno de ellos.

  En nuestra visita tenemos que ir esquivando las sesiones fotográficas de niños vestidos de comunión, que eligen los patios de Viana para su reportaje. Lo primero que vemos, cerca de la entrada, son las Caballerizas, donde se encuentra expuesta una carroza nupcial, una litera del siglo XVIII y una montura árabe.
  Vamos accediendo de un patio a otro maravillandonos con cada detalle. Algunos son de pequeñas dimensiones, otros más grandes, pero todos tienen en común que son bellísimos.
  Los patios que más nos han gustado son;

Patio de la Capilla, que debe su nombre a la existencia de una capilla anexa, datando del siglo XVII
Patio del Archivo que nos enamoró por el contraste de puertas y ventanas azules y su colorida fuente. Nos dio la sensación de ser el menos visitado porque entramos en él dos veces y siempre estaba solo. Quizas esto se debe a que es el patio más interior.
Patio de los Naranjos donde, como no podía ser de otro modo, sobresalen unos grandes naranjos. Aquí podemos apreciar lo que era el espíritu de un jardín huerto musulmán.
Patio de las Rejas que es uno de los iconos del Palacio de Viana. Este patio denotaba el poder de la familia y es el único que da al exterior.
Patio de las Columnas, el más joven del conjunto. Este patio se crea en los años ochenta cuando el palacio ya se encuentra abierto al público para tener un lugar destinado para eventos y celebraciones.
Patio de la Alberca, era un patio utilizado por el servicio del palacio, y hoy día es el centro de operaciones del equipo de jardinería. No me quiero ni imaginar cuántos jardineros hacen falta para organizar todo el trabajo que hay en estos patios.
 Y por último tenemos el jardín del palacio, y es que a uno de sus nobles propietarios, el marqués de Villaseca, también se le antojó que Viana tuviera un jardín, una cosa muy de moda entre los nobles de la época.
 La visita completa al Palacio de Viana nos ha llevado unas dos horas donde hemos disfrutado de los patios que tantas ganas teníamos de ver aquí en Córdoba. Os recomendamos que no os perdáis su visita, y si lo hacéis, que sea a primera hora de apertura, porque luego se llena de turistas, y los patios es para disfrutarlos con tranquilidad.

  Salimos del palacio con intención de irnos ya hacia la judería donde tenemos reserva para almorzar, pero como aún hay tiempo, hacemos la última parada...

Torre de la Malmuerta
 Se trata de una torre que se construyó en el siglo XV pero que nos llamaba la atención por la leyenda que tiene tras de sí. Su nombre se debe, según cuentan los cordobeses, a que una dama noble murió a manos de su marido por celos, éste, arrepentido, fue a pedirle perdón al rey, el cual le mandó construir una torre que llevaría el nombre de la Malmuerta.

   Ahora sí es hora de irnos a comer. El lugar elegido es Casa Pepe de la Judería, donde hemos reservado hace un par de días, ¡y menos mal que hicimos la reserva¡, porque está completamente lleno. Se trata de un lugar con mucho encanto que aún conserva el aspecto de taberna tradicional cordobesa, y donde además, se come de maravilla. Aquí probamos platos cordobeses como el tradicional salmorejo, flamenquín y algunas de sus carnes.
 Acabamos de almorzar pero aún nos queda una hora para nuestra visita a la Mezquita ya que tenemos entrada para las 16:00h. Aún así, nos acercamos a la puerta para ver si podemos adelantarla, ¡y nos dejan pasar sin problemas¡. Una hora muy recomendable si se quiere disfrutar la Mezquita sin agobios.
 Las entradas para la Mezquita-Catedral se pueden comprar por internet o en taquilla. Es recomendable compralas vía web para evitar las colas que se forman en taquilla en temporada alta en las horas punta.

Mezquita-Catedral de Córdoba.
 Por fin vamos a conocer el monumento que se ha convertido en símbolo de Córdoba, la Mezquita-Catedral, declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en 1984, y la que fue durante años la mezquita más grande del mundo.

  La Mezquita es una visita totalmente obligada en Córdoba, un lugar que nos deja maravillados por su espectacularidad, y es que cuando entras en ella, no sabes hacia donde mirar. Por mucho que te cuenten, hay que venir a visitarla.

  Se nos pierde la vista en las numerosas columnas y arcos, y no es para menos, ya que la Mezquita cordobesa cuenta con unas 1300 columnas de mármol, y numerosos arcos de color blanco y rojo, su señal de identidad.
 La Mezquita está llena de rincones con mucha historia y que son una muestra del arte musulmán en España. ¿Y sabíais que se comenzó a construir sobre una antigua iglesia visigoda?. Incluso se pueden ver algunos restos arqueológicos de este templo, conocida como iglesia de San Vicente.
El verdadero impulsor de la Mezquita fue Abderraman I, aunque luego fueron realizadas ampliaciones de gran belleza y gran valor arquitectónico por Abderramán II, Abderramán III, Alhakén y Almanzor.
 Tras la reconquista de Córdoba por Fernando III el Santo, la Mezquita de Córdoba pasó a ser catedral, y fue desde ese momento en el que se construyeron capillas y otros elementos cristianos. Llama la atención en varios rincones como se mezclan los elementos cristianos con los musulmanes, creando una mezcla de culturas.
 Y nos encontramos, en medio de este laberinto de columnas, la catedral, con su gran coro y preciosa cúpula.
 También impresiona la delicada decoración de lo que llaman el Mihrab, un lugar dedicado al rezo, por lo que se consideraba el lugar más sagrado de la Mezquita. Como curiosidad leímos que este Mihrab no está orientado a La Meca como suele suceder.
 Muy cerca encontramos la "sala del tesoro" donde se guardan objetos de culto de gran valor.
 La visita a la Mezquita nos ha llevado algo más de una hora y media, y es que este edificio se encuentra lleno de detalles. Además también existe la posibilidad de realizar visitas guiadas donde os explicaran todas las curiosidades e historia de este monumento cordobés. También hay épocas del año en que se realizan visitas nocturnas, ver la Mezquita iluminada en la noche tiene que ser toda una experiencia, y en verano puede ser una alternativa para huir del calor

  Ahora nos vamos a descansar un poco al hotel porque a las 18.30h tenemos previsto visitar algunos de los patios cordobeses en el famoso barrio de San Basilio, esta vez de forma guiada, donde nos van a contar todas las curiosidades sobre estos patios de vecinos. Os daremos toda la información en el próximo artículo.