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Cheverny y Chambord, Dos Castillos Imprescindibles del Valle del Loira

Publicado
15/11/2022
 En el día de hoy, dentro de nuestro recorrido por el Valle del Loira, tenemos planeado la visita a dos castillos de esos imprescindibles en esta zona de Francia. Se trata del Castillo de Cheverny, uno de los favoritos de los niños por haber servido de inspiración de las aventuras del personaje Tintín, y el Castillo de Chambord, considerado uno de los más bonitos de Europa.

 Como os contamos en el artículo anterior de nuestra visita a Amboise, esta noche hemos pernoctado con nuestra autocaravana junto a la entrada del pequeño pueblo de Cheverny, al lado del parking gratuito de coches del castillo donde hay una explanada con más autocaravanas, que como nosotros han decidido pasar aquí la noche. Desde este lugar a la entrada del castillo se puede ir perfectamente a pie porque solo nos separan unos 200 m.
 A las 10:00 de la mañana, hora de apertura del castillo, estamos en la taquilla de Cheverny dispuestos a comprar las entradas para visitar sus instalaciones. Hay dos tipos de entradas, una básica para ver el castillo y los jardines (13€ adulto, 9,50€ niños de 7 a 14 años) y otra donde además de ver lo anterior te incluye la visita a los secretos de Moulinsart, una zona dedicada a Tintín (18€ adulto, 13,50€ niños de 7 a 14 años). Además también existe la posibilidad de añadirle a tu entrada un paseo en barco o en coche eléctrico o ambos. Nosotros nos decidimos por la entrada que incluye la visita al castillo, jardines y los secretos de Moulinsart.

 Lo primero que vemos tras acceder a las instalaciones del castillo de Cheverny es su elegante fachada, que ya nos recuerda mucho a las aventuras de Tintín, y es que, ¿no era esta la casa del capitán Haddock?. Como aún no hay muchos visitantes no podemos resistirnos a hacer la foto de rigor.
 El Castillo de Cheverny pertenece a la familia de los Hurault desde hace más de 6 siglos, y abrió sus puertas al público en el año 1922, siendo una de las primeras residencias privadas del Loira en hacerlo.
 Después de fotografiar la fachada del castillo desde todos sus ángulos, nos adentramos al interior para ver las diferentes salas.

El comedor
 La primera sala que vemos en cuanto entramos al castillo de Cheverny es el gran salón comedor, decorado con todo lujo de detalles, tanto, que parece que la familia del castillo va a sentarse en ese momento a la mesa para disfrutar de un tremendo banquete.
 La mesa está repleta de dulces, helados, batidos y manzanas de caramelo. El sueño de cualquier goloso. El mobiliario es del siglo XIX de roble macizo, y destaca la lámpara de araña del siglo XVIII de bronce macizo.

Aposentos privados
 En la entrada nos han informado que a lo largo de las estancias vamos a encontrar algunos objetos hechos a base de piezas lego, y el reto es a ver cuantas de estas piezas llegamos a encontrar. Es muy divertido ver quién las encuentra primero. Algunas de ellas son muy visibles como la Gioconda que encontramos en alguno de sus pasillos, pero otros están más escondidos.
 Seguimos recorriendo los aposentos donde nos llama la atención la habitación de los nacimientos, donde las madres presentaban a sus recién nacidos en una cuna de caoba de la época de Napoleón. O la habitación infantil, donde vemos algunos juguetes antiguos como los primeros modelos de caballos de madera de la época de Napoleón III.
 En otra habitación encontramos el traje de boda de la Marquesa de Vibraye (1994), por lo que a esta estancia se la conoce como la habitación de los casados.
 El comedor familiar se encuentra engalanado con la vajilla de otoño en Cheverny que fue creada especialmente para la familia, al igual que el mantel que luce la mesa, totalmente a juego.

Sala de armas
 Y llegamos a la sala más grande del castillo que no es otra que la sala de armas. Aquí se exponen una pequeña colección de armas y armaduras de los siglos XV, XVI y XVII. Entre estas armaduras podemos ver una que perteneció al Duque de Burdeos.

Habitación del Rey
 Nos encontramos en la habitación que estaba guardada para el rey y los invitados distinguidos que visitaban el Castillo de Cheverny. Uno de los reyes que usó esta cama de baldaquino fue Enrique IV cuando visitó este castillo.
 La habitación se encuentra totalmente revestida de tapices realizados sobre el año 1640 que representan el Periplo de Ulises

La capilla
 Y como en la mayoría de castillos del Valle del Loira, Cheverny también tiene su lugar para la oración. Una capilla decorada con motivos de la época de Luis XIII.

El gran salón.
 Y nos encontramos en la suntuosa habitación que hacía la función de gran salón. Esta estancia para mi gusto la más elegante del interior de Cheverny.
 En el centro llama la atención un arpa del fin del siglo XVIII que se encuentra totalmente conservada y que funciona perfectamente. Encima de la chimenea y como presidiendo la sala, un retrato de María Johanne de la Carre Soumeri, condesa de Cheverny.

Salón de los retratos
 En esta sala vemos varios retratos colgados de las paredes pertenecientes a los antepasados de la familia dueña del castillo, y uno de ellos reproducido a gran escala con piezas Lego. No me imagino las horas de trabajo de tal construcción.

La biblioteca
 El sueño de cualquier lector se encuentra aquí en la biblioteca de Cheverny, con 2000 libros con colecciones completas.

Exteriores del castillo
 Salimos de las dependencias de Cheverny por la fachada norte para disfrutar también de los exteriores del castillo que merecen mucho la pena. Aquí podremos pasear por los Jardines de los Aprendices donde se plantaron más de 15.000 bulbos, el Invernadero del siglo XVIII, y el Parque de estilo inglés. Y lo que más les gusta a los niños de estos castillos, su tradicional laberinto.

 Por el camino nos encontramos un edificio, cuyo exterior está decorado con tazas gigantes, donde se encuentra el Café de L'Orangerie, donde se puede hacer un alto en el camino para tomar un tentempié. También es posible hacer un picnic con tu propia comida en los jardines del castillo. Nosotros preferimos seguir con la visita.

Exposición de Tin Tin
 Si por algo les encanta a los niños la visita al Castillo de Cheverny es por su relación con las aventuras del famoso personaje Tintín. Y como no podía ser de otro modo, hay una exposición, en un edificio cercano al castillo, dedicada a este personaje.
 La exposición es muy interactiva ya que está llena de ventanas que los niños, y no tan niños, tendrán que ir abriendo para descubrir muchos objetos que pertenecen a los cómics de Tintín. Veremos una recreación de su dormitorio, del baño, y de algunas de las escenas más famosas de sus aventuras.
 Este espacio no es muy grande, se ve en menos de media hora fijándote en todos los detalles, pero la verdad es que a los niños les suele gustar mucho.

Perrera
 Aunque este lugar no me gustó mucho por el hecho de ver a los perros encerrados, sí hay que decir que estos perros franceses son preciosos. Aquí hay unos cien perros acogidos que demuestran la importancia que la montería tiene para el Castillo de Cheverny.
 Hasta aquí nuestra visita al Castillo de Cheverny que ha durado unas dos horas, el cual se ha convertido, junto con el Castillo de Ussé, en uno de los favoritos de nuestra hija Laura aquí en el Valle del Loira. Ahora nos toca poner rumbo a otro de los castillos más famosos de esta zona, el conocido como Castillo de Chambord, a unos 18 km de distancia.

 Llegamos sobre las 14h por lo que aparcamos en el parking del castillo (11€ por 24h) y almorzamos algo en la autocaravana. Por lo que leímos, el Castillo de Chambord actualmente se encuentra en obras pero aun así queríamos verlo de cerca ya que es uno de los más visitados del Valle del Loira.

 No lo vamos a visitar por dentro, nuestra idea es pasar la tarde en sus jardines, viendo su fachada desde distintas direcciones, y conocer los alrededores. Es decir, una tarde de relax total.

 Además de ver el castillo por fuera en esta zona es posible tomar algo en alguno de los locales que aquí se encuentran, también vemos unos puestos donde venden productos típicos de la zona, y por último y más divertido, es posible alquilar bicicletas y carritos eléctrico para pasear por toda la zona exterior de Chambord. Nosotros nos decidimos por las bicicletas.
 El precio de las bicicletas es de 7€/1h adultos y 4€ niños aunque es posible alquilarlas hasta por 4h. El pasear libremente por los exteriores del castillo buscando la mejor perspectiva de éste es toda una pasada. Aún con los andamios impone bastante. No nos extraña que esté entre los más visitados del Loira.
 Cuando ya nos cansamos de pedalear y dar vueltas alrededor del Castillo de Chambord, volvemos a la autocaravana para poner rumbo a nuestro próximo destino y último de este recorrido por el Loira. Nos dirigimos hasta Le Mans. En Le Mans pasaremos la noche y visitaremos esta preciosa ciudad, pero eso será en el próximo artículo.


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