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Theth, visitamos lo Alpes Albaneses

Publicado
18/10/2026
 Después de haber visitado Shkodër, cogemos nuestro coche de alquiler y nos vamos hacia la población de Theth, situada en pleno Alpes albaneses. El camino, a pesar que son solo unos 76 kms, es de unas tres horas ya que se trata de una carretera de montaña de doble sentido, donde hay que ir despacio porque lo mismo te encuentras una vaca descansando en el arcén, que un rebaño de ovejas brincando por la calzada. Pero la verdad es que merece mucho la pena porque el paisaje es precioso durante todo el camino.

 Llegamos al pueblo de Theth sobre la una del medio día y la verdad es que nos chocó un poco. Nosotros esperábamos un típico pueblo con un núcleo urbano definido, pero Theth no es así. Se trata de una serie de casas desperdigadas por el valle sin ningún orden.

 Como en el alojamiento no podemos entrar hasta las 15h, decidimos primero comer algo, así que nos sentamos en una terraza donde vimos que había un restaurante donde sacaban unas pizzas que tenían una pinta deliciosa. El lugar se llama restaurante Jezerca, justo al lado de un pequeño supermercado con el mismo nombre. Y la verdad que acertamos, las pizzas muy buenas, bien de precio y gigantescas.

 Tras la comida nos fuimos a nuestro alojamiento llamado Villa Ujëvara e vogël, una casita muy coqueta en un bonito valle y con unas vistas preciosas. El problema es que cuando llegamos nos dijeron que la electricidad iba con generador y no iba bien así que no funcionaba el aire acondicionado...¡¡y hacia un calor!!!... Y eso la verdad que nos puso de mal humor ya que teníamos ganas de descansar un poco y estar frescos.
 Como dentro de la habitación no se puede estar por el calor, después de dejar el equipaje nos vamos a hacer la ruta a pie que llevamos apuntada y que nos va a llevar a Blue Eye, un bonito manantial de aguas cristalinas color turquesa donde a día de hoy está permitido el baño, aunque según dicen, el agua está helada.

 Para hacer la ruta que nos lleva al Blue Eye vamos en coche hasta el pueblo cercano llamado Nderlysaj, donde hay zonas de aparcamiento para dejar el coche y es el punto más cercano para comenzar la ruta. Una vez que llegas al pueblo, en la última zona de aparcamiento (que está más cerca de la ruta) nos piden 2€ por dejar el coche, así que retrocedemos y dejamos el coche en el aparcamiento anterior, justo al lado del de pago, que este sí es gratuito. Este aparcamiento se encuentra justo antes de un pequeño bar llamado Franc's Bar.
 Dejamos el coche y al final del aparcamiento comienza el sendero que nos lleva hasta Blue Eye. El camino es una subida de unos 2,5 km (sólo ida) que podríamos dividir en dos tramos. El primer kilómetro con una pendiente más ligera que se puede hacer bastante cómoda por un sendero (Este tramo si quieres ahorrar tiempo hay un minibús que realiza el trayecto que se toma en la zona de aparcamiento de Nderlysaj), y el segundo tramo con una pendiente muy pronunciada, por un camino rocoso bastante irregular (este tramo solo es posible realizarlo a pie). A esto añadiendo el calor que hace, la pendiente y la humedad, se puede decir que el camino se nos hizo un poquito intenso
 La verdad es que el recorrido no está muy bien señalizado. Nosotros nos limitamos a seguir a la gente que iba subiendo al mismo tiempo que nosotros. De todas formas en esta zona no hay internet, por lo que es bueno llevar la aplicación Maps.Me, que una vez que descargas el mapa de Albania, funciona sin internet y nos resultó ser mejor que Google Maps.

 La ruta que nos lleva hasta Blue Eye es bastante transitada y por el camino nos encontramos mucha gente, tanto subiendo como nosotros, como bajando después de haberse pegado un buen chapuzón. Vimos a muchas personas haciendo el camino incluso en chanclas y con niños muy pequeños, aunque nosotros no lo recomendaríamos porque el camino es muy escarpado, con rocas, muchas de ellas que resbalan, por lo que es mejor ir con calzado cómodo.

 Seguimos caminando y nos encontramos una especie de chiringuito donde venden bebidas enfriadas con el agua del río, que con el calor que hace, está haciendo el agosto vendiendo refrescos. Después de pasar el chiringuito vemos un cartel donde pone bienvenidos a Blue Eye, pues ahí el camino se divide en dos y tomamos el sendero de la izquierda.
 Después de andar unos metros nos encontramos una especie de puente de madera un poco cascado, con alguna que otra tabla rota, y donde empezamos a apreciar el azul del agua y donde hay gente ya bañándose. Muchos cuando llegan aquí ya se piensan que han llegado a Blue Eye, pero no, hay que seguir un poco más el camino, unos 200-300 metros más hasta que de verdad estamos en el Blue Eye, donde vemos la imagen en vivo que se ha hecho tan famosa del lugar en redes sociales.
 Aquí también hay gente bañándose pero el agua está heladísima. Aunque con el calor que tenemos ganas no nos faltan, desistimos de mojarnos porque no queremos hacer el camino de vuelta empapados.
 Aquí en el Blue Eye sí que hay un punto indicado donde puedes tener wifi y un chiringuito donde tomar algo en un entorno espectacular. Aquí fuimos rodeando lo que pudimos el Blue Eye y viéndolo desde todas las perspectivas, con ese agua turquesa que no parece real y la bonita cascada que aumenta aún más su belleza.
 Después de estar un rato disfrutando el paisaje hacemos el camino de vuelta, que aunque es cuesta abajo, también tiene lo suyo ya que muchas piedras resbalan y hay que ir viendo con cuidado donde ponemos el pie. Así llegamos bastante sudados nuevamente al parking donde dejamos el coche y volvemos a nuestro alojamiento.

 Nos damos una ducha para refrescarnos y cenamos en el mismo alojamiento, donde por 15€/pp comimos un menú basado en comida albanesa que estaba bastante rico, y además acompañaba la tranquilidad del entorno, con los Alpes de fondo al aire libre, una experiencia que después de este día tan largo agradecemos mucho. Con la barriga llena dormimos de maravilla.
 Amanece aquí en Theth y hoy nos toca abandonar esta zona de los Alpes y poner rumbo a Krujë, pero antes queremos hacer una parada en el centro del pueblo, en la famosísima iglesia de Theth, ese edificio que se ha vuelto viral en redes sociales, y es que se ha convertido en una imagen muy representativa de los Alpes albaneses.

 Esta iglesia fue construida en 1892 antes de la independencia de Albania. Durante el comunismo, como estaba prohibida procesar cualquier religión, tuvo varios usos, entre ellos como centro médico.

 No sabemos si en algún momento la abren al público, pero cuando nosotros llegamos la vemos cerrada y no pone horario alguno por ningún lado. Nos hacemos nuestras fotos de rigor y seguimos el camino al siguiente destino de viaje.
 Nota; la iglesia, para que salgan fotos bonitas, la mejor hora es al atardecer, ya que por la mañana da el sol de frente y se hace complicado tomar una foto en condiciones.

 Terminamos nuestra estancia en los Alpes albaneses y nuestra opinión es la siguiente. Nos han gustado mucho pero no la hemos disfrutado como se merece, y eso nos ha dejado un sabor agridulce. Es un largo camino en carretera y la estancia se nos ha hecho corta y hemos ido con prisas. Nos hemos dejado sin hacer otras rutas que nos hubieran gustado como la Cascada de las Grunas. Por esto nos vamos con una sensación extraña de esta zona de Albania.

 Ahora nos espera un largo camino de unas 3.30h hasta Krujë, nuestro próximo destino...