Recorrido por Milán si Disponemos de Poco Tiempo

Recorrido por Milán si Disponemos de Poco Tiempo




 Es la segunda vez que visitamos Milán y en ambas ocasiones hemos contado con poco tiempo para conocerla. Sabemos que Milán es mucho más que el Duomo, pero si como nosotros tenéis poco tiempo para dedicarle, os vamos a contar nuestro recorrido que bien se puede hacer en media jornada, lo que nos dará una visión general de esta ciudad.


  Nuestro avión de Easyjet llegó puntual al aeropuerto Milán-Malpensa a las 13h, desde donde recogimos nuestro coche de alquiler que nos llevará a Milán, y posteriormente a nuestro principal destino, Verona. Si no queréis alquilar un coche, lo cual nos resultó bastante incómodo para visitar Milán, podéis pasaros por nuestro artículo de cómo ir desde el aeropuerto Milán-Malpensa al centro.

  Como os hemos dicho, para la visita a Milán nos resultó incomodo llegar en coche, nos encontramos varias calles del centro en obras, mucho tráfico, y varios carteles que nos informaban de que el tráfico en el centro estaba regulado. Así que, para evitar alguna posible multa, cuando nos encontrábamos a unos tres kilómetros del centro, aparcamos el coche cerca de una boca de metro y usamos este medio de transporte para llegar al centro.


Duomo





 La catedral de Milán o como la denominan los italianos el Duomo, es una de las iglesias católicas más grandes del mundo y además añadiríamos que de las más espectaculares.
  Su construcción se llevó a cabo a lo largo de alrededor de 500 años y por diferentes artistas, cada uno de los cuales aportaron su ingenio para crear esta maravillosa obra, hoy día el lugar más visitado de Milán.
 Para llegar al Duomo en metro hay que tomar la línea roja hasta la parada del mismo nombre, DUOMO y el precio del billete sencillo es de 1.50€ (2019)


 En cuatro paradas ya estábamos en nuestro destino. La boca de metro tenía salida a la misma plaza de la catedral, la cual estaba a rebosar de gente, y a nuestra espalda se levanta el imponente Duomo, la joya de Milán.

  La plaza era un continuo ir y venir de personas, mezclándose los grupos de turistas con músicos callejeros, personas que se ofrecían a hacerte una foto por unos euros, y palomas, muchísimas palomas. Estuvimos unos minutos embelesados, sobre todo mis padres que viajaban con nosotros y era la primera vez que lo veían, y es que es una obra imponente, con tantos detalles...

  La vez anterior que viajamos a Milán, visitamos el interior del Duomo, pero recordábamos que no nos impresionó mucho, y es que después de tremenda fachada, el interior nos pareció más bien sobrio. Así que, nos saltamos la tremenda cola para acceder a la catedral, y nos fuimos directos a una cosa que teníamos pendiente, la visita de su terraza.


  -Los tickets para subir a la terraza se compran en otro edificio que nos encontramos en el costado derecho del Duomo. A la hora de comprar las entradas podemos optar por subir por escaleras o en ascensor.

  *Si optamos por las escaleras son 250 escalones y el precio del ticket son 10 €.

   *Por ascensor el precio es de 14 euros adultos y niños de 6-12 años 7 €.

  Aunque optemos por ascensor, hay que tener en cuenta que hay un pequeño tramo de escaleras que hay que subir para llegar a la zona más alta de la terraza.




  Una vez arriba en su terraza, no puedes dejar de mirar cada uno de los detalles de esta impresionante obra de arte. Si desde abajo ves el Duomo en conjunto, aquí puedes disfrutar de cada zona dese más cerca, y disfrutar de las vistas que tenemos desde aquí de la plaza y la entrada a las Galerias Vittorio Emanuele.








  En la terraza, el recorrido consiste en dar la vuelta completa y llegar hasta la zona más alta, desde donde se tiene una perspectiva impresionante. La pena es que había una zona en obras pero no evitó que nos sintiéramos atraídos por todo lo que veíamos.
  La visita a la terraza nos llevó al menos una hora, y es que no podíamos dejar de hacer fotos. Pero ya es hora de coger nuevamente el ascensor para bajar y seguir nuestra visita por Milán.








  Si visitáis su interior, aunque sea en verano, debéis llevar los hombros y rodillas cubiertas, ya que si no es así, os pueden denegar el acceso.


Galerías Vittorio Emanuele II




 Se trata de una galería comercial que data del siglo XIX, donde podemos comprar, o simplemente pasear viendo los escaparates de las tiendas más glamurosas de Milán como Prada, Gucci o Luis Vuitton. Lo que más nos llama la atención son sus hermosas vidrieras que le dan un aspecto ¡tan elegante¡...en ese momento nos encantaría hacer como Pretty Woman y tirar de tarjeta de crédito en cada una de ellas, pero nos tendremos que conformar con verlas desde el exterior. También destaca en sus techos algunos frescos que representan a la Ciencia, la Industria, las Artes y la Agricultura.








 Pero no todo lo que hay en las galerías son tiendas, también nos encontramos terrazas de elegantes restaurantes y una heladería que estaba a reventar, la llamada Amorino, donde nos comimos nuestro primer Gelato italiano, que estaba buenísimo. Estas galerías conectan a dos de los monumentos más importantes de Milán, el Duomo con el Teatro de La Scala.




Teatro de La Scala




  Nuestro recorrido por Milán en poco tiempo nos lleva hasta la fachada del teatro Scala, uno de los teatros de ópera más famosos del mundo. Durante la Segunda Guerra Mundial el teatro fue muy dañado por los bombardeos, siendo totalmente reconstruido tres años después.
  Por lo que leímos, existe la posibilidad de realizar una visita guiada por el interior del teatro, donde alberga también un pequeño museo donde se exponen colecciones de instrumentos, pinturas y partituras entre otros. Una visita que dejamos pendiente para la próxima vez.


Castillo Sforzesco





 Es el último punto de nuestro recorrido por Milán en poco tiempo. Se trata de una gran fortaleza del siglo XIV que se construyó para proteger la ciudad de aquellos que quisieran invadirla.
  Con el tiempo fue habitado por la familia Sforza que fueron los que lo reformaron y lo convirtieron en todo un símbolo para la ciudad.
  Hoy día, el castillo Sforzesco alberga unas de las mejores colecciones de arte de la ciudad. 


  Nosotros cuando llegamos ya se encontraba cerrado y anocheciendo, por lo que solo pudimos pasear por los exteriores de esta gran fortaleza. Para que os hagáis una idea, las fotos son de otra ocasión que visitamos Milán.


  Si tenéis más tiempo que nosotros en la ciudad de Milán, también podéis valorar la visita al Convento de los Dominicos de Santa María de la Grazie, donde se encuentra el cuadro de "La última cena" de Leonardo. Pero si queréis ver esta obra, tendréis que reservar la entrada con mucha antelación, ya que las visitas son en grupos reducidos y se agotan rápido. Las entradas se pueden reservar vía web.

  Para tomar el aperitivo os recomendamos pasaros por la zona de Navigli. Se trata de un barrio bastante animado donde se puede comer algo o tomar una copa. Pero lo más llamativo son los canales que lo recorren.

  Después de nuestro recorrido por Milán, volvimos a por nuestro coche para dirigirnos al hotel donde pasaríamos la noche, el Hotel Camplus Turro Casa per Feire. (Toda la información en en el menú de este diario, en el apartado organización del viaje).

  Nosotros nos quedamos con ganas de más Milán y esperamos volver pronto, esta vez para dedicarle más tiempo porque es una ciudad que merece mucho la pena. ¡Hasta pronto Milán!




Siguiente Día


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