Día 2. Visita a Gengenbach, una joya en la Selva Negra

Día 2. Visita a Gengenbach, una joya en la Selva Negra



  Nuestra ruta por la Selva Negra nos lleva hoy a conocer otro de los pueblos con mucho encanto de esta región, y es que Gengenbach estaba en todas las rutas que habíamos leído en diferentes blogs de viajes, y por algo será ¿no?. Pues aquí estamos, dispuestos a ver qué nos ofrece este pequeño pueblo que se puede recorrer en poco tiempo, pero con un centro histórico con un gran encanto.

  Gengenbach pertenece al estado de Baden-Wurtemberg y tiene una población de unos 11.000 habitantes. Su centro está lleno de callejuelas de postal, incluso alguna de ellas ha servido como escenario de películas como "Charlie y la fábrica de chocolate".

  ¿A que ya tenéis curiosidad?. ¡Pues vamos allá!, comenzamos nuestro recorrido por Gengenbach.

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 Como os contamos en el capítulo anterior, pasamos la noche en el parking de caravanas que se encuentra un poco alejado del centro. Para evitar una larga caminata, dejamos la AC en un parking de un gran supermercado a unos 500 metros de la Puerta del Kinzing, una de las puertas principales de entrada al casco histórico de Gengenbach

  Desde allí vamos caminando, y solo los alrededores que estamos viendo antes de llegar al centro, ya nos están encantando, y eso que el día está bastante feo y es que nos amenaza lluvia.



  Tenemos que cruzar el río Kinzig y las vías del tren para acceder al casco antiguo de la población, pero entre este río y las vías, nos encontramos con la primera atracción turística.


Museo de las Balsas


 Este museo se encuentra ubicado en la antigua casa del guardavía y ha sido promovido por el gremio de balseros de Schwaibach.
  La profesión de balsero tuvo una gran importancia en el valle de Kinzig hasta el siglo XIX. Se trataban de hombres rudos que transportaban grandes troncos de madera a lo largo del río para luego poder comercializarla. La pena es que se encontraba cerrado y no pudimos visitarlo.

Horario
Sábados 14:00 a 17:00
Domingos 10:00 a 12:00
14:00 a 17:00
Abierto de Abril a Octubre

  Cruzamos las vías del tren y tenemos ante nosotros una de las puertas principales que nos da acceso al casco histórico de Gengenbach y donde va a empezar la verdadera magia.


La Puerta del Kinzig


 Se trata de una imponente puerta de entrada a Gengenbach, antiguamente la entrada principal, y es que esta puerta cuenta con la torre más alta y fuerte de la ciudad.

  En esta puerta se encontraba un vigía encargado de vigilar la ciudad durante las 24h del día, además de dar la voz de alarma en caso de incendios. Pero la puerta Kinzig, al estar tan cerca del río, además era donde se ejercían las funciones de aduana y se cobraban los impuestos a mercaderes y balseros que bajaban por el río.


 Una vez que atravesamos la puerta Kinzig, nos encontramos con un centro histórico donde todo parece estar dispuesto para crear una preciosa postal.


 Las casas de colores pasteles, terrazas de lo más animadas, plazas llenas de flores...Ahora estamos viendo con nuestros propios ojos porqué Gengenbach es tan visitada por los viajeros que se encuentran el la Selva Negra, y es que es una ciudad preciosa.


Palacio Löwenberg


 Caminando recto dimos con este palacio del siglo XVIII, que se encuentra en una esquina de la Plaza del Mercado. Este palacio perteneció a una famosa y adinerada familia de Gengenbach, los Bender, cuyos miembros fueron muy influyentes para la ciudad.

  Hoy día este palacio es visitable, aunque nosotros no lo pudimos ver por dentro porque el horario es bastante reducido. Además de ver las salas de este antiguo palacio, también alberga diferentes exposiciones que se encuentran anunciadas en su exterior.

  Y así llegamos a la plaza principal y más bonita de Gengenbach, la Plaza del Mercado, un lugar que a pesar del cielo gris que le acompaña, desprende un encanto especial.


 Que decir de esta plaza. Es tan bonita que merece la pena detenerse un poco para ver todos sus edificios.

Ayuntamiento


 Es el edificio más vistoso de la Plaza del Mercado y está catalogado como uno de los ayuntamientos más bellos del siglo XVII. Por lo visto, en Navidad se convierte en un calendario de adviento gigante y cada día iluminan una ventana y es todo un acontecimiento. Debajo del balcón podemos ver cuatro cabezas que representan los continentes Europa, Asia, África y América.


Fuente Röhrbrunnen


 En unos de los laterales de la Plaza del Mercado se ubica esta fuente que, junto con las casitas que tiene detrás, crean una bonita estampa. En lo más alto de la fuente se encuentra la figura de Röhrbrunnen, o como también lo conocen los habitantes de Gengenbach, "el sueco".

  En frente de la fuente hay una bonita casa de color rosa que era un antiguo granero donde se almacenaba antiguamente los impuestos que se recaudaban para la ciudad.


 Y es aquí donde nos damos cuenta que en el suelo hay una gran cantidad de pequeñas baldosas con la cara de este señor de la fuente, que van formando un camino, y que si las seguimos nos va a llevar a todos los lugares de interés de la ciudad.


 Seguimos subiendo hacia el lado oeste de la Plaza del mercado sin dejar de maravillarnos con las fachadas de las casas que nos vamos encontrando a nuestro paso. Entre ellas veremos la casa Scheffel, donde vivió el abuelo del poeta Viktor von Scheffel, y la cancillería, que destaca sobre las otras edificaciones por la originalidad de su fachada.


 Así llegamos hasta dos de las calles más bonitas de Gengenbach


Calles Höllengasse y Engelgasse


 No sé si será por el empedrado del suelo, por sus flores, o por sus preciosas y tan bien conservadas fachadas, pero estas dos calles, que traduciendo el nombre sería algo así como calleja de los Ángeles y calleja del Infierno, se merecen el título de ser las más bonitas de Gengenbach.


 Pasear por aquí a solas fue toda una delicia. Parece que todo está dispuesto a conciencia con un gusto exquisito. Caminamos por ellas disfrutando de cada recoveco y cada esquina.

  Cerca de estas dos calles encontramos la oficina de turismo, que aunque está cerrada al público, en la puerta podemos coger información acerca de Gengenbach y alrededores en castellano.


La fuente de los Bufones


 Así, dejándonos llevar, salimos a una plaza que tenía una terraza que estaba de lo más ambientada. ¡Como es posible encontrarse calles vacías y de repente una plaza a rebosar!.

  En la plaza se encuentra la Fuente de los Bufones, formada por unas figuras de bronce que fueron donadas por el gremio de artesanos a la ciudad. Estas figuras representan los personajes principales del Carnaval de Gengenbach. La verdad es que hay que reconocer que se trata de una fuente muy original.


Torre de Nigget


 Esta torre que fue construida como antigua torre de vigilancia y prisión, pero hoy día alberga el Museo del Carnaval, y es que se ve que Gengenbach tiene una gran afición carnavalera.
  La torre parece que está incrustada en medio de un barrio de casas, restaurantes, pubs que se ven de aspecto mucho más nuevo.


Horario
Miércoles y Sábados 14:00 a 17:00
Domingos y Festivos 11:00 a 17:00
Abierto de Abril a Octubre


Torre de la Puerta Superior


 Otra torre defensiva y de acceso a la ciudad pero más pequeña que la puerta Kinzig. Acompañada de las casas que que hay a su alrededor crean una bonita estampa. Lo que no nos gusta mucho son los coches que vemos aparcados por toda la zona, que la verdad es que le quitan un poco de encanto.

  Ahora ocurre lo peor que puede ocurrir cuando estas visitando una ciudad, que empiece a llover. Pero como todavía el chaparrón no es muy intenso, vamos a ver la zona que nos falta de la ciudad, la iglesia de Santa María, la Abadía, la Torre del Prelado y el jardín de hierbas. Menos mal que todos estos puntos están a pocos pasos unos de otros.



 Esta zona la vemos solo de pasada porque el cielo cada vez está más oscuro y está apretando más la lluvia, así que nos limitamos a unas fotos y salimos corriendo (literal) hacia la autocaravana.

  En resumen os diremos que Gengenbach es un lugar ideal para pasar medio día, pero que nosotros tuvimos que invertir tan solo un poco más de un par de horas por culpa del clima. Nos hubiera gustado disfrutar de alguna de sus terrazas o sus restaurantes, pero bueno, otra vez será. Esperamos tener más suerte en una próxima visita.

  Ahora nos dirigimos a nuestro próximo destino, el museo al aire libre de Vogtsbauernhof. Esperamos que el tiempo mejore y podamos disfrutarlo, crucemos los dedos...






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