Día 1. Que hacer en el Lago Mummelsee

Día 1. Qué hacer en el Lago Mummelsee


 A unos 13 kilómetros de Sasbachwalden y siguiendo la carretera panorámica de la Selva Negra (B500), llegamos a unos de los lagos más visitados de la región, el lago Mummelsee. Se trata de un lago glaciar que se localiza a los pies de la montaña Hornisgrinde, la más alta de la Selva Negra.

  La carretera, como os podéis imaginar, se llama panorámica de la Selva Negra porque tiene unas vistas espectaculares a lo largo de su recorrido, además es considerada la ruta turística más antigua de Alemania. Es una de las pocas carreteras en la que he deseado que el recorrido fuera más largo.

  Así, entre alguna que otra curva y miradores al valle, llegamos a la zona de aparcamiento gratuito de Mummelsee sobre las 17h. Se nota lo turístico que es este lago, además que el buen día que hace acompaña para que muchos alemanes se hayan decidido a pasar el día en la zona.

  Los aparcamientos son amplios y no tenemos problema para dejar nuestra autocaravana cerca de la entrada.

  Para acceder al lago Mummelsee pasamos por una especie de calle que está enfocada totalmente para el turismo. Aquí encontramos tiendas de souvenir gigantescas que contienen productos típicos de la zona como vino, licores, mermelada....muñecos, relojes de cuco. Todos los souvenir que te puedas imaginar sobre la Selva Negra lo encontraras aquí.

Sombrero típico de la Selva Negra

  Pero además de las tiendas y puestos, también nos encontramos a orillas del lago el elegante hotel Berghotel, cuya terraza está llena de personas tomando café acompañado de la famosa tarta Selva Negra. Pero aparte de comprar y tomar algo en el hotel, ¿que más podemos hacer en el lago Mummelsee?



Qué hacer en el lago Mummelsee

 En este lago tenemos muchas posibilidades para pasar la tarde en familia. Lo primero que hacemos es recorrer a pie su orilla, tardando unos 30 minutos en realizar la vuelta completa.

  El recorrido es muy sencillo y nos va a permitir tener diferentes perspectivas de este coqueto lago, pudiéndolo observar desde cada esquina.

  El recorrido se realiza mediante unas pasarelas de madera, y a lo largo del mismo, cuenta con algunas tumbonas donde relajarse y disfrutar del entorno, y si se puede, ver el atardecer.


 También nos encontramos diferentes esculturas con unos carteles en alemán, francés e inglés que te van contando varias leyendas sobre el lago.



Según cuenta alguna de esas leyendas, debajo de las aguas del lago Mummelsee existía un palacio de cristal donde vivían una gran cantidad de sirenas. Estas sirenas tenían permiso para salir a la superficie, pero siempre con la condición de que volvieran a las aguas del lago en el momento de la puesta de sol. Pero una de las sirenas se enamoró de un joven humano, y uno de esos días se entretuvo más de la cuenta y se le hizo tarde. Los enamorados corrieron hasta la orilla del lago, y en el momento en que la sirena entró al agua, una nube de sangre subió a la superficie, la sirena había muerto.

  Quizás por eso, en uno de los laterales y dentro de las aguas del lago hay una sirena sentada en una roca, en recuerdo a aquella que un día perdió la vida en sus aguas.


 Al terminar el paseo y cerca de la entrada principal también hay una zona de juegos para los más pequeños.


  Acabamos de dar el paseo alrededor del lago Mummelsee y volvemos a la entrada principal del hotel, y esta vez nos decidimos por volver a recorrer el lago pero esta vez desde dentro. Para ello tenemos la posibilidad de montar en hidropedal o en barca de remos, decidiéndonos por el hidropedal.


 Los tickets se compran en la tienda de souvenirs que hay justo enfrente del muelle y el precio es de 5€ media hora (2019). Algo que nos extraña es que no hay nadie controlando el tiempo ni los hidropedales. Tan solo compras el ticket, llegas al muelle y a las familias que hay esperando le pides la vez, y cuando te llegue el turno, te montas y listo.

  La experiencia es muy divertida, nos reímos un montón por el camino y disfrutamos del lago que va cambiando de color con los últimos rayos de sol.


 Otra actividad que se puede realizar y que nos quedamos con las ganas por ser tarde, es subir a la cima de la montaña Hornisgrinde, un sendero de aproximadamente dos kilómetros y, como no podía ser de otro modo, cuesta arriba hasta llegar a la torre de lo más alto de la montaña. Desde ahí se tiene que tener una bonita panorámica del lago.


 Ya se nos ha hecho tarde, así que volvemos a la autocaravana para tomar dirección a nuestro próximo destino, Gengenbach, lugar donde pasaremos la noche.

  Llegamos a Gengenbach y seguimos las indicaciones que nos llevan hasta el parking de las autocaravanas. Se trata de un amplio aparcamiento con toma de luz y llenado de agua que funciona con monedas, y aparte hay que pagar 12.20€ por persona adulta, y los niños gratis. Nos pareció un poco caro en comparación con el aparcamiento en el que dormimos ayer en Sasbachwalden, y es que este no tiene ninguna comodidad.

  Mañana nos toca la visita a Gengenbach, que según nos han dicho, también es de los pueblos más bonitos de la Selva Negra.





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