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Bacalhôa Buda Edén, el Jardín Oriental Portugués.


  ¿Tenéis en mente una visita a Portugal?. Pues os recomendamos disfrutar de un paseo por uno de los parques más impresionantes del país luso, Bacalhôa Buda Edén, o también conocido como el Jardín Buda portugués.

  Este parque de 35 hectáreas de extensión, considerado como el jardín oriental más grande de Europa, se encuentra al rededor de una hora en coche al norte de Lisboa, por lo que puede ser una excursión interesante si nos encontramos en la capital portuguesa.

  Bacalhôa Buda Edén es propiedad de una empresa de vinos, en la que su dueño ha querido hacer homenaje a los Budas de Bayman (Afganistán), unos budas tallados en el siglo V que han sido los budas más grandes del mundo, y que fueron destruidos por un acto terrorista en 2001. Para ello se han usado más de 6 mil toneladas de mármol y granito, para crear imponentes pagodas, budas, guerreros....para hacernos sentir que hemos viajado hasta el lejano oriente.

  Una cosa que nos impresionó de este jardín oriental es que, un lugar tan bello, no se encuentre abarrotado de turistas extranjeros, y es que los portugueses tienen muy bien guardado el secreto de este rincón


Recorriendo Bacalhôa Buda Edén

 Como os hemos comentado al comienzo del artículo, este jardín oriental es bastante extenso, por lo que si queremos verlo al completo, hacer fotos, y disfrutar de cada rincón, recomendamos dedicarle al menos de dos a tres horas para recorrerlo con tranquilidad.

  Después de dejar nuestro coche en el extenso parking gratuito de la entrada a los jardines y comprar el ticket en taquilla, nos disponemos a descubrir este trocito de Oriente portugués, que nos despierta bastante curiosidad. Nunca habíamos oído hablar de este lugar hasta que un día, por casualidad, vimos una foto en Instagram y nos pusimos a investigar

  Ya la majestuosa puerta de entrada nos indica que al atravesarla vamos a descubrir un mundo totalmente diferente. ¿Preparados para viajar a Oriente?

 Bacalhôa Buda Edén se puede visitar completamente a pie, pero también existe la posibilidad de usar un tren turístico que realiza un recorrido por los principales puntos del jardín, siendo muy buena opción si vamos acompañados de niños muy pequeños o personas con problemas de movilidad. El tren turístico no va incluido en el precio de la entrada, por lo que si queremos hacer uso de él, habrá que abonar 4€ por persona.
 Una vez que pasamos la puerta principal comenzamos a caminar y llegamos hasta el Lago de las Palmeras, un gran lago artificial custodiado a cada lado, como su nombre indica, por una hilera de palmeras, y donde vamos a poder ver nadar los peces KOI, animales originarios de China y Japón.


 Pero en este jardín también hay hueco para el arte moderno, y es que, entre la vegetación, vamos a ir encontrándonos numerosas esculturas hechas por diferentes artistas.


 Esta exposición varía cada cierto tiempo, creando un museo al aire libre muy interesante dentro de este jardín.

  Después de ver tantas obras de arte, el camino comienza a estrecharse y llegamos hasta el Laberinto de Bambú. Se trata de un frondoso sendero que atraviesa una plantación de bambú, vegetación que ha tenido una gran importancia para la cultura asiática, y que no podía faltar en este jardín oriental.


 Así llegamos a una zona bien diferenciada del parque que está dedicada al pueblo Shona de Zimbabue. Aquí vamos a ver más de 200 esculturas que representan animales y otros símbolos que homenajean al continente africano.

  Vemos jirafas, rinocerontes, manadas de elefantes....todo a tamaño real y en un entorno de lo más cuidado, y todo ello rodeado de muchas, muchísimas palmeras.


 Por lo que leemos dentro del parque, este pueblo africano ha estado esculpiendo piedras a mano durante más de mil años, transformándolas en obras de arte. Por lo visto, tienen la creencia de que cada piedra posee un espíritu en su interior, y la función del escultor es liberar dicho espíritu.


 Muy cerca, cuando ya acabamos con la zona africana, vemos una especie de anfiteatro donde suponemos que harán espectáculos y eventos especiales.


 El jardín oriental portugués nos está encantando. Habíamos oído hablar de él, pero nunca imaginamos que se trataba de algo tan imponente y hecho con tanto gusto. Está todo lleno de detalles y transmite una paz y tranquilidad muy especial.

  Seguimos caminando y nos vamos encontrando pequeños montículos habitados por varias esculturas de diferentes budas. Todo esto rodeado de lagos donde nadan y juguetean las tortugas junto con las plantas acuáticas.


 Y lo que no podía faltar en este jardín oriental es una representación de los Guerreros de Terracota de Xian (China), uno de los grandes hallazgos de oriente. Vemos representados a los guerreros y algunos de sus caballos en un color azul intenso que contrasta bastante con el verde de los jardines que lo rodean.


 Seguimos caminando por grandes extensiones, esta vez de césped, donde hay muchos niños jugando y familias descansando un poco y tomando el sol. Al final de estos jardines, unas monumentales figuras a ambos lados de una gran escalera.


  Volvemos sobre nuestros pasos porque estas escaleras que os enseñamos en la foto es el final del camino que habíamos tomado. Ahora nos toca visitar una de las zonas más fotografiadas de Bacalhôa Buda Edén, se trata de la Escalera de los Budas Dorados.


 Esta escalera se encuentra custodiada por dos grandes leones de piedra que son usados en Oriente para para proteger los edificios más emblemáticos. Se trata, como su nombre indica, de una larga escalera donde iremos subiendo y viendo distintas representaciones de budas y otras figuras propias de Oriente. Veremos desde solo cabezas, hasta figuras enteras donde  hay bastantes visitantes haciéndose fotos, y es que es un lugar increíble.


 Al final de las escaleras nos encontramos al Gran Buda, recostado sobre su lado derecho, siendo la figura más grande e imponente de todo el parque, contando con más de 20 metros de longitud.


  Seguimos caminando por todos los senderos que nos encontramos y continuamos viendo diferentes figuras, grandes pagodas, lagos, y rincones de lo más relajantes para descansar y disfrutar del entorno.


 Y llegamos hasta un camino que rodea uno de los extremos de un gran lago donde se encuentran los llamados Trece Budas de los Muertos. No sabemos porqué en estas figuras hay monedas que han pegado con chicles, es una pena ver estropeadas estas estatuas, algunas de ellas encontrándose completamente cubiertas.


  Como os comentamos el principio de este artículo, Bacalhôa Buda Edén pertenece a una empresa vinícola, por lo que también tenemos guiños dentro del parque al mundo del vino. Pasearemos por un camino con paneles donde se representa el uso del vino a lo largo de la historia, además, a la salida del jardín oriental pasamos por la tienda de vinos donde podemos comprar alguna botella.
  También es posible, mediante reserva previa, visitar la antigua bodega y realizar una cata de vinos.


Comer dentro del jardín

  A pesar de ser un lugar con bastantes zonas ajardinadas y al aire libre, están totalmente prohibido los picnics. Por lo tanto, si os apetece comer algo dentro del parque tendréis que hacer uso de su restaurante o cafetería.

  Aquí termina nuestra visita a Bacalhôa Buda Edén, un lugar que nos ha impresionado bastante para bien, que descubrimos por casualidad en una foto en Instagram, y que os recomendamos totalmente porque os va a encantar.
Horarios y precios del año 2020
Horario Precio
09:00
a
19:00
Jardin Tren
5 € 4 €
Menores de 12 años
gratis




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