Recorrido por Trogir

Recorrido por Trogir




 Trogir se trata de un pequeño pueblo de Croacia, y cuando decimos pequeño es totalmente literal, ya que se encuentra construido sobre una isla de aproximadamente 1 km cuadrado. Pero aún con su reducido tamaño, Trogir nos enamoró desde el momento en que cruzamos su puerta principal, y es que su centro histórico es considerado como Patrimonio de la Humanidad desde 1997.

  Después de visitar el Parque Nacional Krka que os contamos en el capítulo anterior de este diario, tras un tramo de autopista, tomamos la carretera D58, desde la que nos vamos a encontrar con la primera imagen de Trogir desde las alturas. La imagen es de postal pudiéndose ver esta localidad en la lejanía, la isla de Čiovo, el azul intenso del Mar Adriático y hasta se puede apreciar Split en la lejanía. La carretera es estrecha y un poco sinuosa, pero las vistas que desde aquí se tienen, cortan la respiración, y claro, en cuanto vimos un hueco no dudados en parar el coche y fotografiar el paisaje.




 En cuanto llegamos cerca del puente que nos da acceso al centro histórico de Trogir nos encontramos con dos parking, uno primero a 6 kunas/h ( casi 1 euro) y el segundo, aún más cercano al puente, a 5 kunas/hora. No nos lo pensamos mucho, más cerca y más barato....aquí se queda nuestro coche.
  Atravesamos el puente que nos lleva a la puerta norte por la que accederemos a Trogir y donde haremos nuestro recorrido.




 Trogir se trata de la ciudad medieval más antigua del Adriático, con un centro histórico de los mejores conservados de Croacia y de toda Europa Central. Llegamos a este pueblo amurallado, completamente peatonal que desde el primer minuto nos robó el corazón.

  Nuestra primera intención era almorzar antes de que se hiciera más tarde, así que fuimos directos al restaurante que yo llevaba apuntado después de una intensa búsqueda en Triadvisor durante el camino. El restaurante elegido fue Tri Volta.




 Este restaurante está algo escondido pero estuvo aceptable, y tuvimos muy buen trato por parte del personal. Aquí probaremos el pescado de la zona, el rissoto y uno de los platos que se vienen repitiendo en todas las cartas de los restaurantes de Croacia, el Cévapi, una especie de salchichas especiadas y que a los niños les suelen gustar mucho.




 Tras el almuerzo comenzamos nuestro recorrido turístico por Trogir. A continuación os dejamos el mapa que nosotros llevábamos con los lugares que queríamos visitar


 En el mapa viene lo más significativo de Trogir, pero lo mejor es dejarse llevar y callejear.


Plaza Juan Pablo II




 Es la plaza más importante y bonita de Trogir y por lo tanto la más visitada. Este fue nuestro primer punto en el recorrido de este pequeño islote porque aquí es donde se encuentra la oficina de turismo, que para nuestro pesar, estaba cerrada.
  En esta plaza es donde se localizan algunos de los edificios más importantes y emblemáticos de Trogir como la Catedral, el Ayuntamiento, la Iglesia de San Salvador y el Palacio Cipiko.
  Además de los edificios históricos, como veremos por todo Trogir, abundan las terrazas de restaurantes, a veces tanto, que se hace complicado hacer una foto al monumento en sí.


Catedral de San Lorenzo



  Como dijimos anteriormente, uno de los monumentos más importantes de Trogir y el que más destaca dentro de la plaza de San Pablo.
  Esta catedral se comenzó a construir en el año 1200, pero no se finalizó hasta ya el 1589. Se caracteriza por la mezcla de estilos, destacando sobre todo el portal románico, obra del maestro Radovan, con una gran cantidad de detalles.






 Tras pagar la entrada (25kunas/unos 3.50euros) y atravesar el espectacular portal románico, accedemos al interior de la catedral, el cual no nos impresionó mucho, se trata de una iglesia más bien sencilla y bastante oscura.



 Pero lo que más merece la pena en la visita a la catedral es subir a su campanario de 47 metros de altura (incluido en el precio de la entrada) desde donde tendremos unas espectaculares vistas de la plaza de San Pablo II y de toda la ciudad.




  En la puerta que da acceso a la escalera de subida al campanario nos encontramos un cartel que avisa de la hora en la que repican las campanas, a las 12:00 y a las 20:00, además de que no está permitido la subida de menores de 14 años.

 La subida del último tramo es la más complicada, los escalones son mucho más altos y muy verticales pero el esfuerzo merece la pena. Cuando subimos nos encontramos una red rodeando el campanario pero con unos agujeros estratégicamente hechos para poder poner tu cámara y sacar una foto de los alrededores.


Iglesia de San Salvador


 Esta iglesia se encuentra en uno de los laterales de la plaza de San Pablo II destacando su torre con un gran reloj. Por lo que leímos, esta iglesia fue construida para proteger a la ciudad de Trogir de una plaga de peste que ocurrió sobre el 1947. Haciendo referencia a este hecho, en su fachada se puede ver una escultura de Jesucristo dando la bendición. El interior no lo pudimos visitar porque se encontraba cerrada.


Ayuntamiento y Palacio Cipiko

 Son los otros dos edificios que rodean la plaza de San Pablo II.
  El Ayuntamiento se encuentra entre la catedral y la iglesia de San Salvador y era el antiguo Palacio de los Rectores, construido en el siglo XIII y que ha sufrido varias reformas a lo largo de los años hasta lucir como lo hace hoy día. En uno de los laterales del ayuntamiento se encuentra una oficina de información de la ciudad.


 El palacio Cipiko se encuentra justo enfrente de la puerta principal de la catedral, se trata de un palacio que perteneció, como su nombre indica, a la familia Cipiko, una de las más ricas de Trogir en el siglo XV. Destaca su fachada de estilo veneciano y desde donde mejor lo podéis fotografiar es desde el campanario de la catedral. En nuestra visita, el interior del palacio Cipiko estaba en obras.


 Por lo que veis, la plaza de San Pablo II es pequeñita pero concentra una gran cantidad de monumentos históricos. Lo mejor es sentarse un buen rato con un delicioso helado croata, a los que ya nos estamos aficionando, y disfrutar del ambiente.

  Después del helado decidimos perdernos un poco por Trogir. Atravesamos preciosas callejuelas solitarias en las que parecía que habíamos retrocedido en el tiempo, y que contrastaban con otras calles llenas de terrazas, tiendas de souvenir y turistas.




  Trogir está llena de rincones con encanto que hay que visitar con calma para disfrutar de todo lo que nos ofrece.
  En nuestro camino nos encontramos con la iglesia de San Nicole que también se encontraba cerrada, y cerca de allí ya llegamos hasta la Puerta del Mar, que nos llevará hasta la Riva o Paseo Marítimo.


Riva de Trogir


 Si Trogir es tan pequeño, os podéis imaginar como es su paseo marítimo. La Riva mide aproximadamente 400 metros, pero que merecen la pena pasearlos. El paseo se encuentra lleno de palmeras, cafés y restaurantes de lo más animados, además de embarcaciones atracadas en su pequeño puerto.
  Durante el paseo nos vamos encontrando bonitos edificios que se dejan ver entre las sombrillas y sombrillas de las terrazas de los bares. A mediación de la Riva veremos la iglesia y convento de los Dominicos. Pero el edificio que más destaca es el que se encuentra al fondo del paseo, el castillo de Camarlengo.


Castillo de Camarlengo


 Este castillo es una fortaleza que se construyó durante la dominación veneciana, y cuya misión principal era la de defender al pueblo de Trogir de los invasores. Antiguamente esta fortaleza se encontraba unida a las murallas de la ciudad y hoy día se usa para la celebración de conciertos y otros eventos.
  Nosotros paseamos rodeándola y nos encontramos un campo de fútbol que continuamos hasta llegar a la Torre de San Marcos. Este campo de fútbol se encuentra separando la fortaleza de Camarlengo de la Torre de San Marcos, pero que antiguamente se encontraban unidas.


 Horario castillo de 09:00 a 18:00 Precio 25 kunas adulto 20 kunas niños

  Desde aquí nos introducimos nuevamente en el laberinto de calles del casco histórico de Trogir, llegando hasta unas escaleras bastante fotografiadas por su encanto, las escaleras de Fjaka. Después continuamos, pero esta vez dirección al coche para poner rumbo a nuestro próximo destino, Split. Pero claro, durante el camino hubo más de una parada para seguir fotografiando rincones y comprar algún que otro recuerdo. Y es que a pesar de las pequeñas dimensiones de Trogir, hemos invertido toda una tarde en visitarla, es lo que pasa cuando una ciudad te cautiva.




 Después de una media hora larga de camino, sobre las 19.30 llegamos a nuestro alojamiento en Split, uno de los mejores que hemos tenido en todo el viaje (toda la info en organización del viaje de este diario). Como mi peque estaba un poco cansada decidimos recargar energía, mañana nos espera una visita muy ansiada del viaje, la ciudad de Split, que os contaremos en el capítulo siguiente.




Siguiente Día


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