Ponta da Piedade, Sagres y Cabo San Vicente



Ponta da Piedade, Sagres y Cabo San Vicente


Ponta da Piedade

 Tras unos 40 minutos de camino llegamos a un gran aparcamiento donde había baños públicos y una tienda de souvenirs y un restaurante.
  Nos llamó la atención que no vimos ningún cartel indicándonos el recorrido, vimos un acceso en el lado derecho y otro en el izquierdo, nosotros nos decidimos por el derecho ya que se veía un camino muy delimitado y allí que nos fuimos.

Se trata de un corto camino que discurre paralelo a los acantilados donde se observan preciosas vistas, pero esta no era la imagen que yo tenía en mi cabeza de la típica postal de Ponta da Piedade, así que decidimos ir también por el camino de la izquierda. Una vez que entras en el acceso ya si lo vimos indicado. Se trata de una bajada de unos 100 escalones, la verdad es que no los conté, eso escuché de un hombre que bajaba cerca de nosotros y yo me fié de él..jaja. Conforme vas bajando va apareciendo delante de tí una imagen de aguas turquesas, rocas de originales formas y cuevas submarinas que forman un entorno precioso, imaginaros si llamaba la atención, que Laura decía que solo bajaba hasta la mitad porque ya estaba cansada de tantas bajadas en la mañana, y al final… ¡terminó abajo del todo la primera!.

  Las escaleras terminan en un pequeño embarcadero donde puedes contratar una excursión que te lleva por un recorrido para ver estas formaciones desde el agua. Después de estas maravillosas vistas quedaba lo peor, subir esos 100 escalones que te quitaba un poco el aliento.
  Después de tres bajadas y subidas más los paseos por las playas, decidimos que era buena hora para ir a comer a Sagres, y así que Laura repusiera fuerzas y nosotros, para que os voy a engañar.

Sagres

 Después de unos 35 minutos llegamos a Sagres, serían sobre las 14.30h y yo llevaba apuntado un restaurante para comer que había visto recomendado en los foros llamado Restaurante Meridiano. Está situado en la carretera de entrada al pueblo a mano derecha. Se trata de un restaurante familiar donde probamos el arroz caldoso con marisco, simplemente buenísimo y bien de precio.





  Tras el delicioso almuerzo nos dirigimos a la fortaleza de Sagres, situada en el promontorio de Sagres a un par de kilómetros.
  Desde aquí se tienen unas bonitas vistas de los acantilados y del Cabo San Vicente, había muchos pescadores y personas sentadas al borde de estos acantilados disfrutando de sus vistas.


La fortaleza se puede visitar por dentro por el precio de 3€, nosotros no lo hicimos porque queríamos llegar pronto al Cabo de San Vicente para ver el atardecer que sería sobre las 17h, así que nos conformamos con pasear un poco por la zona.


Cabo de San Vicente


 A unos 5 kilómetros de la fortaleza de Sagres, llegamos a nuestro último punto del día, el Cabo de San Vicente.
  Aparcamos el coche justo antes de la entrada de acceso, y al salir del coche nos dimos cuenta que íbamos a hacer uso de la ropa de abrigo porque combatía mucho el viento.
  Aquí nos encontramos baños, tienda de souvenirs y un pequeño bar donde te puedes tomar algo mientras esperas que atardezca..
  Las vistas son muy bonitas y es punto de encuentro de los turistas que vienen a ver su famoso atardecer.
  Cuando cayó el sol, tomamos el camino de vuelta. Esta noche dormiríamos en Faro, la capital del Algarve (más información del alojamiento en preparativos del viaje).





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