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Visita a Chichen Itzá, Cenote y Valladolid

Publicado
02/08/2026
 Hoy nos toca realizar una de las excursiones imprescindibles en cualquier viaje a Riviera Maya, la visita a Chichen Itzá, uno de los más importantes lugares arqueológicos mayas de la Península de Yucatán en Méjico, una visita que hay que hacer sí o sí cuando se viaja a este lugar, siendo una de las 7 nuevas maravillas del mundo según la UNESCO desde 2007.

 La visita la realizamos con un guía mexicano (@andresfcodelamora) con el que contactamos por WhatsApp y pagamos una vez que realizamos la excursión y nos gustó muchísimo. Con él hicimos otras excursiones como la Isla de Holbox, que también tenéis disponible en el blog.

 Nos levantamos bastante temprano ya que nuestro guía quería llegar a Chichen Itzá unos minutos antes de la apertura del recinto para hacer la visita con tranquilidad y antes de que comenzaran a llegar los grupos de turistas. Cosa que agradecemos ya que cuando terminamos la visita, al salir encontramos una larga fila de autobuses esperando para poder acceder al lugar.

 Para hacer la visita el guía nos recomienda ponernos gorra, zapato cerrado por el suelo de tierra, protección solar, gafas de sol y llevar agua, ya que en el recinto no hay a penas sombra y conforme avanza la mañana puede hacerse la excursión bastante dura. Pero a nosotros nada de eso nos hizo falta ya que el día estaba nublado y no hacía nada de calor.

 Esta excursión nos va a servir para aprender mucho sobre la civilización maya y cómo era en el pasado esta antigua ciudad sagrada. Aquí hay varios edificios significativos que nos van a mostrar la vida religiosa, astronómica y social de los mayas.

La Gran Pirámide 
 Pero si hay un edificio que destaca en Chichen Itzá y que se ha convertido en todo un símbolo de Méjico es la gran pirámide, y es que venir hasta aquí y no hacerte una foto con este edificio de fondo es como si no hubieras venido, tu álbum de fotografías no estaría completo. Esta pirámide se construyó en la época maya con el motivo de contar con un lugar donde adorar y rendir culto a su Dios Kukulcán.
 Viendo este edificio se aprecia la inteligencia con la que contaba esta civilización en materias como la geometría, matemáticas o la astronomía. Y según cuentan, se encuentra construido sobre un cenote oculto, que para los mayas representaba el centro del universo y del mundo, un portal al inframundo.

El Gran Juego de Pelota
 A pocos metros de la Gran Pirámide se encuentra un espacio de unos 120 metros de largo donde se jugaba al Gran Juego de Pelota, un ritual deportivo de la civilización maya que se jugaba en equipos. Este juego se realizaba con una pelota de caucho que debía ser golpeada principalmente con la cadera o muslos, sin tocar el suelo, para finalmente pasarla por un anillo de piedra colocado a una altura considerable.
 Aquí el guía hace una explicación con fotos de la dinámica del juego, pero donde se entiende mejor en qué consiste, es viendo el espectáculo nocturno del parque Xcaret, ya que en dicho espectáculo hacen una representación de este antiguo deporte donde se entiende bastante bien las reglas y el desarrollo del juego.

Templo de los Guerreros
 Se trata de un gran edificio con unas largas escalinatas y adornado con unas 200 columnas redondas y cuadradas donde se piensa que se llevaban a cabo reuniones bastante grandes.
 Este edificio se construyó sobre el año 1200 por los mayas itzáes dedicado al Dios Maya Kukulcán, albergando en la parte superior un gran santuario donde se piensa que se realizaban rituales y sacrificios.

 Una vez que terminan las explicaciones de nuestro guía, nos da unos 45 minutos libres para pasear por la zona, hacernos fotos o simplemente hacer compras en los cientos de puestecitos con souvenirs que hay en el recinto, donde puedes comprar recuerdos de tu visita.

 Pasado este tiempo empezamos a ver grandes grupos de turistas que accedían al recinto para hacer su visita, y es justo cuando nosotros nos vamos. A pesar del madrugón, hemos agradecido ver esta maravilla del mundo sin mucho agobio y de forma más tranquila. Ahora toca poner rumbo a nuestro próximo punto del día, el cenote Ik Mil

Cenote Ik Kil
 En unos 10 minutos llegamos al cenote Ik Kil, uno de los más famosos de la península de Yucatán por su belleza y lo fotogénico que es rodeado de vegetación con muchísimas lianas colgantes que le dan un aspecto más salvaje.

 La Península de Yucatán está llena de cenotes, entre 3.000 y 4.000,  aunque los expertos creen que existen más del doble. Durante el camino nuestro guía nos explica que los cenotes son pozos de agua dulce que se producen cuando el suelo de roca caliza se rompe. Para los mayas, estos cenotes eran la puerta al inframundo y la única forma de tener agua en medio de la selva.
 Cuando te asomas al cenote Ik Kil entiendes porqué es tan famoso. Con unos 48 metros de profundidad, al que se accede bajando unos 90 escalones de piedra (recomiendan que sea descalzo o con escarpines, ya que las chanclas suelen resbalar), este cenote está rodeado de un verde intenso, lo que hace un contraste muy bonito con el resto del paisaje.

 Pues después de contar todo lo bello que es este cenote, llega la hora de decir que no lo pudimos disfrutar ya que tuvimos un pequeño problema por el que nos tuvimos que ir sin bañarnos en las aguas sagradas de Ik Kil.

 Cuando llegamos nos dirigimos a los vestuarios para cambiarnos y ponernos la ropa de baño, después hay que darse una ducha, y recoger el chaleco salvavidas que es obligatorio para bañarse en el cenote. Pues cuando nos dirigimos a las duchas empezamos a ver que venía corriendo todas las personas que en ese momento se encontraba en el cenote nadando. Todos corrían y movían los brazos. Resulta que no se sabe cómo, una colmena de abejas cayó al suelo, se rompió y todas salieron como locas a picar a todo el que allí había.

 Mientras todo esto ocurría nos tuvimos que refugiar en el salón de comidas que era el único lugar cerrado que había cerca. Así que aprovechamos para comer (incluido en la excursión) algo de pescado, carne, pico de gallo y fruta. La comida es poco variada, pero te dejan repetir las veces que quieras.

 Al final tuvo que venir un grupo de especialistas equipados con trajes de apicultores que rociaron una especie de humo por todas las instalaciones que adormilaron a las abejas, así pudimos salir del lugar y volvernos al autobús.

Cenote Oxman
 Como no habíamos podido disfrutar del cenote y estábamos muy tristes, nuestro guía hizo un par de llamadas para que lo autorizaran en su agencia, y nos llevó a otro cenote, para que pudieramos disfrutar la experiencia.

 Llegamos al cenote Oxman que se encuentra en una antigua hacienda llamada San Lorenzo Oxman. Se trata de un cenote abierto con paredes de piedra donde se puede nadar e incluso tirar al agua agarrado en una cuerda, que es la atracción más divertida del lugar.
 Aquí se puede bajar con chanclas teniendo precaución, pero el acceso al agua, para personas mayores o niños pequeños, me pareció  un poco más dificultoso que el anterior.
 Aquí pasamos aproximadamente una hora refrescándonos, tirándonos con la cuerda y nadando de aquí para allá. Pasado este tiempo nos cambiamos para volver al coche, ahora nos toca pasear por Valladolid. 

Valladolid
 Llegamos a Valladolid y aquí nos dan tiempo libre, aproximadamente una hora, para conocer el centro de la ciudad. Lo primero que vemos es una gran plaza donde abundan los puestos de comida, gente paseando, unos bancos de lo más curiosos, y la gran fuente presidiendo la plaza conocida como la fuente de "la mestiza".
 Justo frente a la plaza se encuentra la iglesia de San Servacio, un gran edificio que se construyó en 1545 pero que tuvo que ser reconstruida en 1706. Esta iglesia tiene como característica especial que está orientada al norte, a diferencia del resto de iglesias coloniales de la zona que están orientadas a poniente.
 En el lado contrario de la plaza donde está ubicada la iglesia, haciendo esquina, se encuentra un local, "La nevería", donde venden unas paletas de helado de muchísimos sabores y que están buenísimas. Merece la pena probarlas.

 El resto del tiempo lo pasamos paseando por las calles adyacentes a la plaza principal, viendo las coloridas casas coloniales, puestos callejeros y el ir y venir de la gente del lugar.
 Así termina nuestro día donde hemos disfrutado de una de las maravillas del mundo, nos hemos bañado en un cenote, y hemos visto una ciudad muy auténtica mejicana. El día ha sido largo, sobre todo por el incidente del cenote y las abejas, pero ha merecido la pena. Nos vamos con buena sensación, sobre todo por la gran gestión de nuestro guía, al que se le nota que le gusta mucho su trabajo.