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Qué Ver y Hacer en Innsbruck en un Día

Publicado
27/01/2026
 Hoy nos hemos levantado de lo más relajados después de pasar 24 horas en el Hotel Aqua Dome, uno de los balnearios más impresionantes de Austria, así que ya toca turismo para activar el cuerpo. Con un sol radiante nos dirigimos a nuestro destino de hoy, la coqueta ciudad de Innsbruck..

 Pero antes de visitar la ciudad vamos a hacer una parada en el pequeño pueblo de Wattens, a unos 20 minutos de Innsbruck para visitar un museo de lo más curioso, los Mundos de Cristal de Swarovski, que según hemos leído, no deja indiferente a nadie.

Los Mundos de Cristal de Swarovski
 Este museo abrió sus puertas al público en 1995, y desde entonces se han expuesto obras de artistas y diseñadores, pero no de forma habitual, sino haciendo de cada sala toda una experiencia de lo más llamativa.
 El museo se divide en varias áreas con un gran jardín, un restaurante y el edificio de exposiciones. Nosotros vamos a comenzar por la visita interior y accedemos al edificio de exposiciones que se encuentra dividido en 16 pequeñas salas, además de una tienda donde puedes comprarte una joya de la afamada marca Swarovski. Algunas de las salas que más nos gustaron fueron;

 -Luz Silenciosa, con nevada incluida. Se trata de una sala acristalada donde antes de entrar ves que es una reproducción de una escena típica de invierno alpina. Pero para nuestra sorpresa, al entrar hace muchísimo frío e incluso ¡¡está nevando!!. Estar aquí tan fresquitos con el calor que hace fuera hoy la verdad se agradece, pero cuando llevas unos minutos a tan baja temperatura ya empiezan a entrarte ganas de salir de ahí.
 -Cápsula de Cristal, creada con 595 espejos que crean un efecto de profundidad especial, dando la sensación al entrar de que estamos dentro de un cristal. Pero si te fijas bien, hay obras de arte escondidas de diferentes artistas que van apareciendo de forma sutil, todo eso mientras escuchas música compuesta por Brian Eno.
 -El Arte de la Actuación, donde hay verdaderas obras de arte hechas a base de cristal de Swarovski que han servido para vestuario de películas como Cenicienta, accesorios que ha usado alguna super estrella como el sombrero de Grace Jones, o incluso vestidos como el de Marilyn Monroe. Esta sala fue una de mis preferidas donde los brillos de los cristales de Swarovski desprenden color y mucho glamour.
 -Identidad Cristalizada, se trata de una sala que alberga una extensa red de hilos rojos haciendo homenaje a la leyenda japonesa que dice que las personas que están destinadas a estar juntas están conectadas por un hilo rojo.

 Por último un paseo por su tienda que si te gustan la joyas y los cristales de Swarovski vas a disfrutar muchísimo ya que encontramos verdaderas preciosidades, y alguna la verdad que va para la maleta...

 Ahora nos disponemos a visitar el exterior de los Mundos de Cristal de Swarovski que consta de unos jardines muy chulos, donde ahora en verano están adornados siguiendo una temática oriental, e incluso hay un programa de actividades y microteatros al aire libre para los niños. El problema es que ya son las 11h de la mañana y comienza a hacer mucho calor por lo que damos un paseo rápido y decidimos poner rumbo a Innsbruck antes de que apriete más el sol.

 Las entradas para el Mundo de los Cristales de Swarovski las compramos con anterioridad con Civitatis en el siguiente enlace

Innsbruck
 Unos 30 minutos después de visitar el museo nos encontramos ya aparcados en el parking que se encuentra junto al Centro de Congresos, a pocos pasos de todas las atracciones turísticas de Innsbruck.

 Lo primero es ir hasta la oficina de turismo donde nos hacemos con un mapa de Innsbruck donde podemos señalar los puntos más importantes para ver en la ciudad. Innsbruck es un lugar muy fácil de recorrer a pie. Todo está cerca y en llano. Así que, empezamos el recorrido.

María-Theresien-Strasse
 Se trata de una calle peatonal que atraviesa el centro histórico de Innsbruck considerada una de las principales y más importantes de la ciudad, y para nosotros la más bonita de todas.
 Los edificios de estilo barroco alineados de colores pasteles tan elegantes, el bullicio de la gente comprando en las numerosas tiendas que aquí se encuentran, o las terrazas de los restaurantes con turistas tomando un aperitivo, son alguna de las cosas por las que merece la pena pasear por esta calle.

Columna de Santa Ana
 Pero si hay algo que llame la atención en la calle Maria-Theresien  es una gran columna a la que todos conocen como Columna de Santa Ana, que fue construida por Christoforo Bendetti, un escultor italiano.
 En la base de la columna se encuentran cuatro santos que son Casiano, Vigilio, Jorge y Ana, y arriba en lo más alto, una imagen de la Virgen María.

Arco Triunfal
 Este arco situado al final de la calle Maria-Theresien se construyó en 1.765, ordenado por la emperatriz Maria Teresa, para conmemorar el matrimonio del futuro emperador Leopoldo II por un lado del arco, y por el otro, se recuerda al emperador Francisco Esteban, quien falleció durante las festividades. Este arco fue construido con piedras de la antigua puerta de la ciudad con la idea de dar la bienvenida a la misma.
 Cuando atraviesas el arco, a lo lejos se divisa el trampolín de salto olímpico de Sky de Bergisel. Se puede visitar y según leímos es algo muy recomendable, pero no podemos opinar porque lo dejamos fuera de nuestro itinerario.

Tejadillo de Oro
 Si hay algo característico y curioso en Innsbruck y que hay que visitar sí o sí es el Tejadillo de Oro, ya que es todo un emblema de la ciudad. Se trata de un tejado de un edificio del centro histórico de Innsbruck que se construyó sobre el siglo XV, formado por 2.657 tejas de cobre dorado, y decorada la fachada de bonitos frescos.
 Este edificio fue construido como residencia de los príncipes del Tirol, y el palco que lo forma lo mando construir el emperador Maximiliano I como regalo para su esposa. Puede que sea el lugar más fotografiado de Innsbruck.

Helbling House y casas medievales
 Además del Tejadillo de Oro merece la pena observar las casas que se encuentran alrededor del mismo en la calle Herzog Friedrich. Se trata de casas de origen medieval muy bien conservadas de colores pasteles, donde destacan los frescos de sus fachadas.
 Al final de la calle, la última que hace esquina es la llamada casa Helbling, que llama la atención por ser la única de estilo barroco del lugar. Su fachada decorada con hojas, frutas, conchas, querubines y máscaras hacen que llame la atención por su originalidad. Es conocida con el nombre de Helbling House porque este era el nombre del dueño de un café que se instaló aquí en el siglo XIX.

 Por el camino vimos un par de supermercados donde aprovechamos para comprar la típicas galletas austriacas que salían mejor de precio y nos paramos en alguna que otra tienda de souvenir que por aquí hay bastantes.

Torre de la ciudad
 A pocos pasos se encuentra la Torre de la Ciudad de Innsbruck, donde en la Edad Media los guardianes vigilaban la ciudad, tanto de día como de noche, para avisar de incendios u otras posibles catástrofes.
 Pero además de torre de vigilancia,  también se ha usado como prisión. Hoy día es un mirador donde se puede observar Innsbruck desde las alturas, pero la verdad es que con el calor tan sofocante que estaba empezando a hacer, no teníamos ganas de subir  los 133 escalones para llegar a su mirador. Algo que nos ha quedado pendiente.

Catedral de Santiago
 Entramos al templo más importante de Innsbruck, la Catedral de San Jacobo, también conocida como catedral de Santiago.
 Según los datos que hay se comienza a hablar de ella en el año 1180, formando parte parte de la ruta de peregrinación del camino de Santiago. Entre el 1717 y 1724 tuvo que ser restaurada por un terremoto que la afectó. Su entrada es gratuita.

Casas Mariahilf
 Ahora nos dirigimos hasta el puente Innbrücke ya que desde él se tiene una de las vistas más icónicas y fotografiadas de Innsbruck. Se trata de una hilera de casas color pastel, de estilo renacentista y barroco, con un impresionante telón de fondo, la impresionante cordillera Nordkette.

Palacio Imperial de Innsbruck
 Se trata de un palacio imperial del siglo XVI de estilo renacentista y barroco que desde fuera parecía tener buena pinta, pero nosotros estábamos ya bastante agobiados por el calor, y nos ofuscamos un poco y decidimos no visitarlo. Este palacio se acabó de construir en el año 1500 bajo el mandato del emperador Maximiliano. En él se puede visitar la Sala de la Guardia, Sala de los Gigantes o la Sala del Consejo, además de los apartamentos imperiales, la capilla o la Torre de los Escudos.

 Bastante acalorados damos ya por terminada nuestra visita a Innsbruck, una ciudad que nos ha parecido muy bonita y nos hubiera gustado disfrutar más a fondo y en un día menos caluroso.

 Ahora nos queda un largo viaje de 4h por carretera ya que son aproximadamente 400 kms lo que separan Innsbruck de la ciudad de Melk, nuestro siguiente destino. A Melk llegamos sobre las 20h y nos alojamos en Madar Café Restaurant zum Fürsten, muy básico pero correcto. Este alojamiento ocupa una cafetería de estilo vienés situada en un edificio del siglo XVI.
 El venir hasta Melk es por visitar su abadía, uno de los monasterios cristiano más famosos del mundo.